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[caption id="attachment_11508" align="aligncenter" width="300" caption="Imagen de la wikipedia"]Imagen de la wikipedia[/caption]

Los políticos, animados por los éxitos entre otros de Obama, se han convertido en usuarios activos de las redes sociales al mismo nivel que cualquier otro profesional. Si el diseñador gráfico o el montador de aires acondicionado tienen perfil profesional en estas herramientas ¿por qué un político iba a prescindir de las mismas? A fin de cuentas si alguien necesita estar en contacto con la ciudadanía estos son los políticos aprovechando las ventajas de la comunicación personal a través del efecto red. En las últimas campañas políticas las acciones en las redes se han multiplicado y raro es el político que no tiene un perfil en Twitter desde el que compartir el día a día o que en algún momento haya montado su propio blog personal aunque estos últimos acaban abandonados en su mayor parte una vez finalizan las campañas electorales.

El correcto uso de una herramienta como Twitter requiere una dedicación que para algunos políticos se hace cuesta arriba el acercarse al uso diario de la tecnología para muchos no es una tarea sencilla ni intuitiva. Ayudarse de otros profesionales que asesoren sobre la tarea de dinamizar el perfil no es ningún drama. Se trata de hacer un uso correcto de la herramienta y compartir experiencias para sacar el máximo rendimiento. Sin embargo no hay  que olvidar que en el caso de un político la imagen es importante. El atractivo más grande que tiene poseer un perfil en las redes sociales es tener la posibilidad de contar con un canal de comunicación directo y personal, si olvidamos esto pierde todo el sentido tener un perfil en Twitter y se convierte en una simple herramienta propagandística.

Se han venido observando algunos errores comunes en los perfiles políticos. La falta de naturalidad es la más clara prueba de que algo no funciona en un perfil personal no dándose cuenta que las personas que están al otro lado prefieren un trato personal y más humano. El usuario habitual de las redes sociales conoce perfectamente como se han de utilizar estas herramientas. En el momento en que no existe conversación, la comunicación se ve empobrecida hasta convertirse en un mero canal de información unidireccional. Precisamente a los políticos les debe interesar conocer la opinión y las reflexiones del que está al otro lado del canal.

En el caso de Twitter este intercambio de información se facilita cuando decides seguir a una persona. y cuando otros usuarios Twitter deciden seguir tu propio perfil en la red más popular a nivel mundial de microbloging. Algunos políticos prefieren ser seguidos a tener un grupo de personas a las que seguir. Mostrar interés por lo que otr@s pueden compartir con nosotr@s es una señal de preocupación por los demás. En el caso del político parece casi una necesidad conocer lo que hacen y dicen los demás. Cuando decides seguir a una persona en Twitter y descubres que detrás no está quien dice estar, el interés se diluye y el sentido se pierde, creándose una crisis de comunicación 2.0.

Las redes son instrumentos que deben ser tenidas en cuenta, pero de una manera seria y con conocimiento. Sabemos que la vida de un político está llena de eventos, reuniones y viajes oficiales, pero la reputación digital hoy día es tan importante como la real. Cuidarla interesa.

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Tag(s) : Comunicación y medios, errores, herramienta, internet, partido, política, Redes sociales, usuario