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La publicidad viral es una de las modas más constantes de estos últimos años en Internet, que cómo todas las modas y booms acabará desgastándose de tanto usarla con el hastío de unos consumidores cada vez menos receptivos. Todas las grandes marcas se pelean por perseguir el concepto de viralidad cuando en realidad sólo debería aplicarse en determinados casos, sobre todo en las redes sociales, que son entornos propicios a estas campañas. Pero para conseguir un buen viral hace falta algo más que mucha imaginación: la atención de un público que ahora, a diferencia de en la publicidad tradicional, está vivo y da su opinión, positiva o negativa según su criterio independiente.

Tener una buena idea para una campaña de marketing viral es necesario. La planificación es igual de necesaria en estos casos, pues se necesita una estrategia clara, preparada y abierta a cambios en tiempo real durante el transcurso del viral. Y es que puede que nuestro mensaje se interprete de una forma determinada ajena a nuestras intenciones dado el interactivo del medio al que se expone el mensaje.

Un caso significativo fue la campaña "Esto lo arreglamos entre todos", en la que la Cámara de Comercio y otras entidades apostaron fuerte económicamente, y que contó con el apoyo de expertos publicistas nacionales, pero cuyo resultado final fue completamente contrario. El objetivo fue convencer al ciudadano para que arrime el hombro, y lo arrimó, sí, pero no para colaborar, sino para criticar la campaña.

Y lo más humorístico fue la contra-campaña que se marcó de manera anónima y que con una ínfima inversión consiguió aunar fuerzas e impactar más que la campaña original. Así funcionan los virales en las redes sociales: el ser humano está completamente vivo en la red y sabe cuándo y qué debe decir. El resultado de este experimento del marketing demuestra que en la red no caben ciertas argucias antes posibles.

Que el usuario tenga sangre por sus venas y pueda demostrarlo también me lleva a pensar en otras campañas virales que se han gestado lejos de grandes marcas y que se han desarrollado por obra y gracia del internauta aficionado. Un caso reciente es el de la firma Smirnoff, que se vio involucrada en un portal viral de éxito realizado por una persona completamente ajena a la marca.

En este caso, la marca de alcohol actuó directamente sobre el portal, que invitaba a los internautas a participar en un juego para el que era necesario comprar un producto de la firma, y decidió promover el cierre de la página para impedir que su imagen quedase mancillada de alguna forma. Esta idea web que se fraguo fuera de los despachos de los directivos de marketing de la empresa estaba funcionando incluso bien.

La publicidad viral es imprevisible. Por un lado, la misma que tu ejecutas, la que sale de tus planes, puede tornarse en tu contra si te descuidas (o si los usuarios quieren); por otro, los mismos internautas pueden generar campañas capaces de hacer sombra a tus acciones más medidas. La pregunta es: ¿compensa embarcarse en campañas de publicidad viral?

Más en la red.

Tag(s) : ...sus reflexiones, Actualidad y medios, El cambio de modelo económicos, internet, marketing viral, publicidad, Publicidad online, Redes sociales, social media