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Redes sociales existen muchas, suficientes. Quizás demasiadas redes generalistas en la opinión de algunos y con algún nicho por cubrir entre las redes verticales. Pero cierto es que cada plataforma instalada en la Web Social funciona a su manera, ofrece una experiencia única y hace que nos comportemos de una u otra forma. Lo que se transmite en una red social vertical especializada no es lo mismo que lo que se obtiene de una red social generalista, por poner un ejemplo.

Uno de los puntos que más influye sobre lo que se cuece en las redes sociales es la actitud de los usuarios que habitan en ella. En Internet, pese a la distancia, también somos personas y actuamos en consecuencia: pensamos, opinamos, valoramos, expresamos sentimientos, juzgamos, criticamos… Cualquier “movimiento social" cargado de un fuerte componente emocional es posible en una red social con todas sus particularidades propias del entorno digital.

El caso del Twitter es especialmente destacable. En mi opinión, en esta red social de microblogging se ofrecen más emociones que contenidos, o al menos se produce el singular efecto de inundar los contenidos de emociones. Por llamarlo de alguna manera, el cóctel de Twitter se compone de un 70 por ciento de opinión y un 25 por ciento restante de información y un 5 por ciento de “otros”. La ecuación, maleable, no es exacta, pero sí precisa.

Ejemplo. Un usuario comparte una noticia que ha visto en un medio de comunicación o Tv. ¿Coloca solo el enlace como sucedería en Facebook? No. Además de la URL (corta), el tweet se llena de caracteres que forman opinión. El mensaje transmite información (enlace) y opinión (valoración) en 140 caracteres, algo que no sucede en redes sociales como Facebook, donde la opinión se encaja por norma general en los comentarios.

En Facebook se produce una barrera que en cierto modo separa la opinión de la información en el plano estético. Cuando se comparte un contenido, el mismo diseño de la red social introduce una separación entre el enlace y la opinión. Las valoraciones también están presentes, sí, pero ocupan una posición menos dominante. Precisamente éste es el punto que separa diametralmente Facebook del uso de Twitter y otras en lo que a tipos de mensajes respecta.

El cóctel social de Twitter guarda un 5 por ciento de “otros” materiales igual de sabrosos que se disponen en su justa medida, pero destacando especialmente. El humor y la ironía son especialmente relevantes en los mensajes que se publican en la plataforma de microblogging. Los usuarios suelen ser más ácidos aquí que en otras redes sociales. Basta comprender el éxito que tienen los tweets a través de los retweets.

Realizar una radiografía de lo que se retwitea permite descubrir cómo se bebe este cóctel social en Internet. Por norma general, los retweets de más éxito están compuestos por información más tres factores que pueden aparecer tanto combinados como por separado: el humor, la ironía y la crítica. Twitter es una especie de polvorín donde las defensas a las “causas perdidas” explotan en cuestión de segundos creando corrientes de opinión.

A lo largo de estos años no han faltado hashtags y Trending Topics que se han aupado a las primeras posiciones de los temas más comentados a partir de mensajes irónicos a base de retweets. No falla. A fin de cuentas, Twitter es un entorno donde los usuarios detectan y alzan tendencias con su voces, y como en cualquier foro de opinión, el humor, el sarcasmo, la opinión y la ironía.

Por lo tanto, estos elementos hacen que Twitter sea una red social donde afloran las emociones, los sentimientos, en forma de opiniones que se comen mensajes informativos, que los mastican. El mix entre opinión e información es la salsa de Twitter, lo que hace que funcione y se expanda con sus 140 caracteres, suficientes para crear corrientes de opinión.

Tag(s) : microblogging, Redes sociales, retweet, social media, twitter