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Uno de los puntos que más quedan al descubierto cuando me siento a hablar con emprendedores que están desarrollando su proyecto es la seguridad a medio y largo plazo. Planificamos a corto plazo, pero no tenemos en cuenta que el futuro puede verse alterado por factores externos a la ruta lógica y prevista que siguen los acontecimientos.

Nos podemos enfrentar a situaciones desagradables mientras desempeñamos nuestra labor profesional. Desde problemas financieros, comunes por desgracia en esta época de crisis, hasta robo de materiales o una simple pérdida de datos por accidente. Prever que estas situaciones pueden tener lugar en el futuro es una cuestión de planificar en el presente.

En el día a día, resulta fundamental establecer unos esquemas de trabajo en los que se proteja tanto al trabajador como al producto o proyecto que estamos desarrollando. Debemos evitar que los imprevistos se presenten poniendo en jaque el trabajo que llevamos meses o años realizando, algo que dejaría fuera de juego la viabilidad de la empresa.

Al igual que debemos desarrollar un plan de empresa, estamos obligados a planificar qué sucedería ante supuestos como estos. Adelantarse a una posible situación de crisis, tener un plan de salida en caso de necesitarlo, es fundamental para garnatizar la viabilidad del proyecto. Casi tanto como buscar vías de expansión para diversificar el negocio en el futuro.

En la actualidad, el tejido empresarial español está formado mayoritariamente por PYMES y autónomos. Las pequeñas empresas son las que más sufren estos problemas por no contar con una estructura en la que se pueden localizar muchas aristas. En muchos casos, cubrir problemas acontencidos nos lleva a externalizar servicios, lo que implica un mayor coste.

Por lo tanto, prevenir es adelantarse a lo que puede suceder en el futuro, lo que incluye no solo contar con un plan de actuación para solucionar problemas, sino también conocer a los profesionales que nos sacarán de la situación conflictiva. Y es que las pequeñas empresas no pueden permitirse -ni necesitan- recursos humanos en todos los frentes.

La experiencia me dice que las situaciones que se pueden presentar por sorpresa son realmente inverosímiles. Desde algo tan básico como una tubería que se rompe, pasando por la caída de un distribuidor en el último momento, dejándote colgado para un evento, hasta la aparición de problemas específicos con trabajadores por un desacuerdo laboral.

Los principales problemas a los que se enfrenta la PYME española son los siniestros en el espacio de trabajo, de los cuales un 14 por ciento se deben a robos y las reclamaciones por problemas de gestión (cuestiones laborales). La estadística es especialmente negativa cuando se valora el número de empresas que cierran por sufrir estos problemas: 3 de cada 4.

Para cubrir todas y cada unas de estas situaciones necesitarás un experto en cada área. Externalizarlo es la solución, pero antes de hacerlo necesitarás una cartera de contactos solventes. La mejor forma de establecer este "catálogo" de profesionales es practicando el networking, es decir, estableciendo contactos con profesionales con los que establecer colaboraciones futuras.

Pero a veces, por las necesidades de día a día laboral, no nos es posible establecer conexiones profesionales en todos los frentes posibles. Como solución, empresas como AXA ofrecen servicios integrados que nos ayudan a superar estos conflictos cuando surjan, y ahora con el mundo de las aplicaciones para móviles esta tarea puede llegar a simplificarse bastante.

La firma ha lanzado una app enfocada a emprendedores que de manera gratuita pone sobre la mesa cuáles son los principales seguros que una empresa, por pequeña o grande que sea, debe tener para evitar que una catástrofe destroce el trabajo de años. Además, en caso de duda, podemos contar con un asesor especializado para resolver cualquier cuestión que se plantee.