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Una de los términos que más sonaba en los medios de comunicación hasta la llegada de la palabra "crisis" era cambio climático. Todo el mundo lo ha escuchado alguna vez y conoce, como mínimo, sus consecuencias más mediáticas: los problemas para los seres vivos de la Tierra, personalmente la vida permanecerá pase lo que pase, lo que no tengo claro es que resulte nuestro mundo habitable para el ser humano.

Da la casualidad, o es que simplemente somos seres de costumbres, que esta situación solo se reconoce cuando se utiliza otra palabra, el vocablo catástrofe, y más si va acompañado de imágenes donde la destrucción es el común denominador.

Lo espectacular no solo entra con facilidad, sino que además vende. Nos hemos enterado de lo que es parcialmente el cambio climático mediante noticias de terremotos, de tsunamis, de deshielo y de grandes huracanes. Pero esta imagen que recibimos de los medios (al menos de la mayoría) está completamente sesgada. El cambio climático no es solo eso, sino muchas cosas más. Perece que el ser humano solo reacciona cuando ve las orejas al lobo, y con esta situación ni siquiera con eso.

Dicen que desde Hollywood se ha ofrecido una imagen apocalíptica del cambio climático sobre el planeta, una imagen de destrucción que libros, documentales y series han potenciado. En medio de esta espectacularización que ha potenciado la imagen catastrófica, se han enseñado más las consecuencias nocivas de la falta de atención por el planeta que las posibles vías de escape para evitarlas. Se habla de vertidos, de los problemas de los carburantes y de los residuos nucleares, pero no de las soluciones.

Por ello, el cambio climático no viene acompañado por un cambio de chip que es absolutamente necesario para evitar llegar a ese punto de no retorno al que nos enfrentamos. La espectacularización del problemas está llenando los bolsillos de unos mientras que deja sin ideas a otros. O mejor dicho: llena la cabeza de algunos de muchos pájaros y pocas soluciones. Es nuestra misión trabajar para cambiar este planteamiento y comenzar a estudiar el cambio climático desde un punto de vista menos trágico y si más científico.

Que dentro de cien o mil años no estemos aquí como raza por culpa de nuestros propios actos es única y exclusivamente porque seamos o no capaces de reaccionar ahora. ¿Cómo hacerlo? No es sencillo. Primero, necesitamos que los medios dejen de reproducir los clichés del fin del mundo en su programación, y que destinen un espacio razonable en sus instantes de más audiencia a promover aspectos como el reciclaje, la utilización de combustibles alternativos, la cultura del intercambio, etc.

Como es lógico, conseguirlo a efectos prácticos no es sencillo. En un mundo regido por el dinero, los anunciantes mandan por norma general, y si es extremadamente complicado conseguir financiación para espacios informativos de estas temáticas, más cuando en ocasiones juegan en contra de los anunciantes. También se vuelve todavía más complicado cuando la crisis económica ha modificado drásticamente no solo la agenda informativa, sino también la empresarial, en el mundo de los medios.

Cuando los grandes, que son los que tienen fuerza masiva, no están por la labor del cambio, se ha perdido una parte importante de la partida, pero no el juego completo. Son las siempre perjudicadas pequeñas y medianas empresas las que con sacrificios y unidad pueden cambiar el curso de la jugada y provocar que las grandes se impliquen más. Por ejemplo, exigir a un proveedor que utilice métodos menos nocivos con el medio ambiente en sus procesos de fabricación puede ser un buen requisito para comenzar.

Que lo haga una PYME puede resultar anecdótico, pero que la petición venga de la mano de varias empresas puede terminar surtiendo el efecto deseado. Solo la masa empresarial generada en base a pequeñas empresas es capaz de transformar el ecosistema. Y nosotros, como consumidores, también tenemos el poder de transformar el entorno apoyando aquellas ideas que menos perjudiquen al planeta. Dependemos directamente de nuestras decisiones, y tomando las erróneas no vamos a ninguna parte. Bueno, miento: nos dirigimos al final de las películas.

Tag(s) : cambio climatico, ecología, planeta, tierra, energias renovables, hidrógeno, soluciones