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Me sorprende la capacidad de sinceridad que genera la red social de microblogging Twitter en algunos tuiteros. Parece que opiniones que nunca se dirían cara a cara se lanzan al aire, sin objetivo aparente pero apuntando con indirectas al señalado o la señalada, y con bastante libertad de expresión y en ocasiones, por qué no decirlo, una grave falta de elegancia. Me parece perfecto que la Web Social nos ofrezca loables herramientas para la expresión de la opinión, pero en ocasiones nos olvidamos de una premisa básica en el mundo real: lo que decimos sobre otros puede tener consecuencias.

Puede suceder, y de hecho pasa, que un dardo lanzado impacte directamente contra el objetivo, que recibe el mensaje, lo capta en la Web Social. Las críticas, siempre elegantes, se aceptan de muchas formas. Existen personas capaces de valorar positivamente los comentarios negativos y aprender de ellos -número reducido-, pero también aquellas que están dispuestas a participar en guerras cuando se les saca los colores con opiniones, independientemente de si están fundadas o no.

No negaré que cuando recibimos críticas debemos mantener un grado razonable de amor propio: no pequemos de tontos y defendamos con educación lo que consideramos defendible. Cuando una crítica nos llega desde una red social, mi recomendación básica es no responder al momento para evitar hacerlo en caliente. Para, deja de escribir, relájate y piensa por qué llega la crítica. Analiza la posición del crítico y ponte en su lugar. Una respuesta malsonante puede provocar una crisis de reputación online tanto personal como de marca/producto en un santiamén.

Las crisis se deben evitar por todos los medios, pero si llegamos a este puntos lo mejor es armarse de valor para reconocer los errores cometidos cuanto antes. Una respuesta precipiada que enerve y sorprenda al público se puede arreglar con un mensaje de disculpa que se publique en el menor lapso de tiempo posible (cuanto antes). Pero, como digo, la mejor manera de no enfrentarse a una crisis de reputación online es aplicando estrategias preventivas: piensa lo que escribes, sé educado, mantén las formas, reconoce errores cometidos, no bloquees usuarios por comentarios negativos, etc.

Siempre se debe pensar lo que se dice o podemos ser sometidos al peor de los juicios posible en una red social, el juicio público. Cuando una marca mete la pata en Twitter queda expuesta antes sus miles de seguidores. Borrar el mensaje puede parecer la mejor solución, pero tal vez no sea una buena idea, por que, lo que tú has borrado al momento de publicarlo ha pasado por el timeline de cientos de usuarios es muy poco tiempo y ha conseguido viralidad mediante el retweet. Ten en cuenta que una metedura de pata siempre resaltará más que un mensaje bien formado. Borrarlo no vale de nada en algunos casos. A más importante sea el personaje que meta la pata, más difícil será evitar una crisis de reputación online.

Cuando se entra en frentes más mediáticos como la política, los deportes, el temido corazón, etc., un tweet inocente puede terminar costando dinero y muchos dolores de cabeza. El sentido común debe imponerse para controlar lo que decimos en las redes sociales.

La clave del tratamiento con los clientes/agregados en las redes sociales está en encontrar el equilibrio perfecto entre la información que ofreces (siempre veraz) y la interacción con el público. Teniendo en cuenta estos dos factores conseguirás evitar que tus palabras tengan consecuencias no deseadas en el entorno Social.

Tag(s) : crisis, reputación, online, identidad, digital, famosos, twitter, viralidad