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Tiene mucho peligro y se recurre a ello con demasiada frecuencia. Conseguir followers, “me gustas” y fans a toda costa puede tener un efecto secundario sobre la marca cuando no se hace de la manera apropiada. Sucede que el usuario de red social está más avispado conforme avanza en el conocimiento de las herramientas online, por lo que se da cuenta de estas acciones y es capaz de exponerlas públicamente.

Cuando esto se produce, la lluvia de críticas que nos llegan es como una cascada incesante. Recibimos “palos” por todas partes, ponen en duda nuestra profesionalidad y se cuestionan las intenciones y la ética de la marca incluso en frentes que no tienen nada que ver. El daño que se produce a la identidad corporativa es tal que el número de fans se queda en anécdota.

Existen dos formas comunes de acabar cayendo en este error y recibiendo críticas por todos los frentes posibles. Son bastante obvias. La primera son los concursos y los sorteos. No podemos resultar pesados y exigentes cuando realizamos una promoción en redes sociales y pedimos a cambio retweet y follow o “me gusta” y hazte fan.

Es mucho más eficiente que el usuario tenga que realizar una acción específica (hablar sobre un producto, por ejemplo, y compartirlo con sus amigos) a obligarle a interactuar con nuestra página de manera “bruta”. Esto aumentará el número de seguidores, pero granjeará críticas en frentes externos y entre los mismos usuarios.

La segunda posibilidad, la que quizás sea la más criticable, es trata de conseguir seguidores a costa de promocionar causas solidarias. Y no a través de páginas de ONGs u organismos similares, sino en páginas de marcas. Resulta poco elegante además de sin ética pedir followers a cambio de promocionar una acción solidaria.

Las acciones solidarias están para lo que están (ejecutarlas y cumplir su cometido social), no para sacar tajada. Bien es cierto que con la Responsabilidad Social Corporativa se puede “jugar” a nivel de comunicación para demostrar que la empresa está comprometida, pero nunca jamás caer en la burda mala práctica de pedir seguidores.

Una última vía, no voy a entrar mucho en ella, la compra de followers al peso en granjas virtuales del oriente asiático. Donde se pueden comprar miles de seguidores por muy poco dinero. Esta sin duda es la peor práctica posible, donde te pillan seguro pues existen herramientas que detectan a un click de raton si alguien ha hecho esta trampa.

Por suerte, las malas prácticas en social media se caen por su propio peso, pues quienes habitualmente nos critican están siempre ojo avizor para saltar, disparar y exponer aquello que se ha hecho mal. Sinceramente, hace más daño a la identidad corporativa de una empresa actuar con poca elegancia en una red social que no hacer nada.

Tag(s) : efecto streisand, twitter, followers, fans, me gusta, social media, malas practicas, comprar followers