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Los rankings funcionan, son atractivos. Cualquiera se siente atraído por aparecer en un listado que tenga popularidad en Internet se llame los usuarios de Twitter más influyentes o los referentes en el desarrollo de aplicaciones para teléfonos móviles. No tengo nada en contra de estos rankings. Bueno sí: que en ocasiones hacen que el ego nos ciegue. Nos preocupamos más por aparecer en los listados, por el qué dirán, que por lo que realmente nos aportará como profesionales ocupar una posición predominante en nuestro area de negocio. Somos seres de costumbres y actuamos siempre con el objetivo en mente de crecer y avanzar ocupando las primeras posiciones.

Que nos ciegue el ego surfing es un problema de envergadura tanto para nosotros como para los proyectos en los que estamos vinculados. Pongamos, por ejemplo, que nos encontramos entre los treinta usuarios de Twitter más seguidos dentro de nuestro sector empresarial. Posiblemente las opiniones que demos tengan cierto grado de influencia entre nuestros seguidores. En ocasiones también podremos generar debates con otros líderes de opinión. La red de microblogging puede servirnos para generar sinergias empresariales con posibles aliados, conseguir feedback de los clientes, etc.

Ser referente tiene beneficios, aunque también aporta quebraderos de cabeza. Dicen que cuando estás arriba, alguno desde abajo tratará de tirarte a base de piedras. Los rankings son cúmulos de posibilidades, sí, pero también carne de pastar para los trolls, más cuando dejamos que el poder digital se nos suba a la cabeza y no razonamos apropiadamente. Nuestra identidad digital en redes sociales levantará tanto pasiones como odios.

Pero los rankings también pueden convertirse en una atractiva herramienta para los webmasters. A la hora de generar comunidades, los rankings o listados de usuarios clasificados según diferentes criterios (más activos, más sociales, más lo que sea...) incentivan la competitividad y promueven el movimiento, lo que repercute directamente en beneficio de la web, que crece en aspectos como el tráfico. No es de extrañar que se potencien los rankings en las comunidades en mayor medida para conseguir resultados muy positivos. Los rankings dan vidilla al aspecto social de la Web 2.0.

En un entorno digital tan social como en actual, donde fortalecer nuestra identidad digital tiene como gran punto de partida las redes sociales y nos ayuda a generar interesantes relaciones profesionales, los rankings son un punto a tener en cuenta durante nuestras acciones de networking. Conclusión: un análisis de los rankings puede ayudarnos a sacarles partido en nuestras acciones.