Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

La fundación de Facebook en 2004 como primera gran red social masiva dispuso al internauta ante un nuevo entorno de socialización donde compartir comentarios, superando en varios aspectos a la red dominante en aquellos tiempos (MySpace), potenciando la aportación de su comunidad con imágenes, eventos, vídeos y otros contenidos. Así, la web social amplió rápidamente la masa crítica de consumidores de contenidos digitales en todo el mundo.

900 millones de usuarios y traducciones a 70 idiomas después, Facebook anuncia pérdidas por 157 millones de dólares en el segundo trimestre 2012.

Sería absurdo afirmar que la crisis económica no ha hecho mella en las redes sociales. Prácticamente ningún sector de la economía se ha librado de los problemas derivados de la recesión. El mundo digital no iba a ser menos y ha notado el impacto en varios frentes.

Por un lado, el crecimiento del número de personas conectadas a la red podía haber resultado más elevado en un estado económico sin recesión, por otro, gran parte de estas redes sociales dan sus primeros pasos como startups, esto es, pequeñas empresas con reducido capital que difícilmente pueden sostenerse en pie un par de años sin encontrar fuentes de ingresos sostenibles. La crisis se ha cebado con la inversión publicitaria, principal fuente económica de este tipo de empresas. A fin de cuentas, estar registrado en Facebook y usar sus servicios es gratuito.

Si las redes sociales ofrecieran servicios de pago primarios como han intentado ciertos medios de comunicación, el consumidor habría prescindido de ellas o buscado alternativas gratuitas de forma inmediata, el consumidor de a pie no verá suficiente aportación de valor y migrará de pedirse el pago por uso. un servicio secundario en las rede

Por contra los usuarios de las redes sociales si pagan por servicios añadidos cómo los videojuegos con servicios de empresas como Zynga.

Desde mi punto de vista, la crisis económica ha tenido más consecuencias negativas que positivas sobre el negocio de las redes sociales en España. Es cierto que por su carácter internacional, la península no es más que una pequeña parte del pastel, por lo que el resultado negativo local no se ha notado apenas en el mercado global.

A partir de aquí, es interesante reflexionar sobre el daño que a medio-largo plazo puede causar la crisis sobre las startups españolas con planes en la Web 2.0. Me consta que la reducción del tejido empresarial está mermando el poder creativo de los emprendedores, que en algunos casos han huido del país en busca de mejores condiciones económicas. No estamos en un momento en el que tener una web española garantice su venta a inversores nacionales y extranjeros.

La solución a todo esto parece estar en establecer medidas fiscales que potencien la creación de empresas de base tecnológica, pero parecen estar todavía lejos de aplicarse en España, más después de los últimos recortes. Son tiempos “estándar” para las redes sociales y una mala época para emprender en territorio nacional.