La chica que rompio mi armonia familiar
Todo ha sido culpa de una rubia (natural, por cierto), que se ha instalado en mi casa para pasar una temporada.
Es mandona, exigente y una consentida. Es mimada, cariñosa y está pendiente de todos mis movimientos: adonde voy, que hago. Me intenta dar besitos húmedos y me masajea las piernas.
Nacida...