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Imaginemos por un momento que nos ponen sobre la mesa un cajón repleto de habilidades que podemos aplicar a nuestro perfil profesional de emprendedor, pero solo tenemos un número limitado de “huecos” disponibles para colocarlas, por lo que nos vemos en la obligación de descartar. ¿Cuáles son las cualidades necesarias para emprender?

Una de las virtudes que debe estar presente en todo emprendedor es la capacidad de autocrítica. Es fundamental que sepamos reconocer errores para dar forma a las decisiones futuras. Siempre he dicho que los fracasos son una de las mejores escuelas de los emprendedores, pues a base de golpes se aprende más que con muchos libros.

Hay que ser una persona realista y objetiva. Por norma general, los impulsos son malos consejeros, dejarse llevar por ellos puede provocar estrepitosos fracasos. Si crees que una idea funcionará, pásate antes por el mercado y analiza lo que han hecho otros, consulta datos y abúrrete. Date una dosis de realismo a tiempo.

En el perfil del emprendedor de Internet entra en juego un factor determinante: la velocidad de reacción. Es sumamente importante que seamos capaces de reconocer oportunidades “al vuelo”, que estemos atentos a lo que hace la competencia, a lo que se hace fuera de nuestro mercado. Debemos ser un “pequeño espía cotilla”.

Como es lógico, cuando se trata de poner en marcha nuestro propio proyecto, el factor riesgo es una parte fundamental de lo que hacemos. Si sumamos a este elemento el realismo y la objetividad, tenemos más posibilidades de éxito con nuestros proyectos. El emprendedor arriesga, salta a la piscina; es el pan de cada día.

Visto así, se puede pensar que el emprendedor es un ser estático, que presenta todas estas cualidades desde el minuto uno y que no se evoluciona. Error. Precisamente otra cualidad necesaria es la capacidad de adaptación, el saber reconocer las limitaciones y aprender aquello que está ausente en nuestro perfil profesional.

El nivel de adaptación, la capacidad de ser un camaleón en el mundo de la empresa, permite también que los emprendedores mejoren sus habilidades y aprendan aquellas que les faltan. Así, los jugadores de este juego no son estáticos y pueden cambiar con el paso de los años (para bien y para mal, todo sea dicho).

Ser emprendedor es como vivir jugando a un juego de rol de manera constante. Tienes que adaptarte a los movimientos del rival y saber asumir que necesitas “actualizar” tus habilidades para avanzar con tu negocio y con tu identidad digital. La partida viene marcada por el mercado, pero tus decisiones son las que definen el futuro.

Y así, con todo esto, nace la ecuación del emprendedor, el cóctel de cualidades a beber:

Emprendedor = adaptación + realismo + velocidad + riesgo + autocrítica