Emilio Márquez

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Patentes y demandas, el juego de nunca acabar

18 Septiembre 2012 , Escrito por Emilio Marquez Espino Etiquetado en #marcas, #patentes, #copyright, #derechos, #innovación, #creatividad, #pymes, #apple

Una patente es, sin lugar a dudas, una forma de conseguir establecer un marco jurídico de protección de nuestra creatividad. Patentando una fórmula que va vinculada a un producto conseguimos proteger nuestro trabajo y evitamos que otros, aquellos amantes del trabajo ajeno, se aprovechen de él. El marco jurídico internacional hace que las patentes sean la solución a problemas de pillaje entre las marcas, definiendo qué se puede y qué no se puede hacer a la hora de crear un producto tomando ideas de otros.

Pero las patentes, a pesar de su faceta más noble, también son armas de doble filo. Como sucede con otras situaciones de protección, las normas se invierten en busca de vacíos legales o situaciones. Como se suele decir, hecha la norma, hecha la trampa. Uno de estos efectos secundarios de las patentes es el registro de patentes aparentemente absurdas para denunciar sistemáticamente empresas que las usen sin permiso. A estas personas se les podría llamar los listos de las patentes y en el mundo existen profesionales del gremio.

Steve Wozniak, cofundador de Apple, compañía inmersa en batallas legales de patentes de manera casi constante, no está muy de acuerdo en los conflictos entre empresas por las patentes y propone un sistema abierto en el que las empresas puedan intercambiar patentes entre sí sin necesidad de rubricar acuerdos económicos, hacer versiones alternativas de productos o piratear el trabajo ajeno.

Wozniak (y estoy muy de acuerdo con él), es bastante claro en esta cuestión : "Ojalá que todo el mundo acabe de ponerse de acuerdo para intercambiar patentes y que todo el mundo pueda contribuir de la mejor manera posible al uso de la tecnología para todos". Dicho de otro modo, el sistema actual de patentes es una vía para frenar la creatividad de las empresas obligándolas a controlar no solo su entorno, sino el ajeno.

En mi opinión, la protección por patentes es un sistema demasiado arcaico, del pasado, que debería ser sometido a revisión, al menos en el mundo cambiante de la tecnología, donde el diseño colaborativo y social marca el camino a seguir por miles de empresas. Las patentes son armas de protección, sí, pero también un freno a la creatividad de profesionales sin los suficientes recursos como para invertir.

Esta idea es fácil de comprender. Una PYME cuenta con una brillante idea para potenciar uno de sus productos, pero para ejecutarla debe o adquirir la pertinente patente vinculada, algo imposible por su coste, o reinventar el producto con su propia tecnología. En ambos casos, el camino seguido es enormemente costoso y supone un gasto descomunal, por lo que queda descartado por falta de recursos.

En el entorno actual, donde la inversión es invisible en ciertos mercados como el español, lanzar productos de nueva creación, innovadores y atractivos para los consumidores es una labor titánica solo al alcance de unos pocos. Las patentes son un peldaño más que se debe subir para ser competitivos en este mercado donde la creatividad, en teoría libre, depende demasiado del dinero.

Resulta también llamativo el hecho de que ciertas patentes no terminen viendo la luz, o si lo hacen, solo aparezcan en un reducido número de medios y jamás se utilizan, por afectar drásticamente al negocio de los que están posicionados en la cúspide. En estos caso entramos en el terreno de la conspiración que para tantas películas daría, y nos topamos con ejemplos dignos de películas como el supuesto motor de agua que frenó su expansión por ir contra los magnates de la gasolina.

Creo en la necesidad de compartir, de conocer lo que otros pueden hacer, de saber cómo mejorar un producto atendiendo a lo que hacen los demás, pero también en la obligación de contar con herramientas propias que ayuden a proteger nuestra propiedad intelectual. En lo que no creo bajo ningún concepto es en la concatenación de batallas legales y demandas constantes por el uso de patentes porque así, por desgracia, la creatividad no va a ninguna parte, y sin creatividad no tenemos futuro en el que soñar.

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Semana con FICOD 2009

16 Noviembre 2009 , Escrito por Emienemiblog Etiquetado en #EBE, #firefox, #investigación, #mercado laboral, #patentes, #Redes sociales, #Resúmenes

La semana se presenta interesante en Networking Activo, que realizará unas interesantes actividades en el Foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD). Cuando todavía estamos con la reseca del EBE, poco falta para estar enzarzados en otra cita de networking. Entre tanta actividad os dejo el repaso a las entradas publicadas en mi blog la semana pasada.

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El debate sobre las patentes al Supremo de EEUU

14 Noviembre 2009 , Escrito por Emienemiblog Etiquetado en #ciencia, #derecho, #incentivo, #industria, #invento, #patentes, #Sociedad y economía, #supremo

El ser humano con su facultad de razonar y colaborar ha sido capaz de llegar a inventos que han revolucionado los modos de vida condicionando incluso a la propia naturaleza. En un momento determinado comenzó a ser necesario proteger las invenciones que satisfacen las necesidades del ser humano para garantizar el beneficio de inventores y autores. Estas tienen que ser nuevas, resultado de la actividad inventiva y susceptible de aplicación industrial. Este derecho beneficia al inventor incentivando la actividad creadora. Sin embargo estas patentes en ocasiones dificultan precisamente el desarrollo debido a la imposibilidad de aplicar muchos de los logros por estar patentados.

[caption id="attachment_14249" align="alignleft" width="300" caption="Imagen de la wikipedia"]Imagen de la wikipedia[/caption]

Las patentes están siendo tema de debate justo ahora, que la evolución tecnológica progresa a una velocidad vertiginosa. Es precisamente en este sector donde está surgiendo una corriente que apuesta por cambiar el sistema de patentes para software. Una de las empresas que ha tomado una clara posición ha sido Red Hat. Esta empresa ha entregado un informe al Supremo solicitando audiencia y proponiendo la prohibición de todas las patentes relacionadas con el software. Para justificar dicha propuesta alega que el sistema de patentes aplicado al software afecta negativamente a la industria.

El surrealismo en la petición de patentes estaba llegando a tal extremo que ha sido necesario determinar qué ideas no son susceptibles de ser patentadas. Por el momento tanto las ideas abstractas como las leyes de la naturaleza no son invenciones patentables. Sin embargo estos dos conceptos no acaban de quedar bien delimitados, estando sujetos a interpretaciones. El Supremo estadounidense por tanto ha decidido estudiar con calma este asunto y determinar con precisión qué tiene sentido de ser registrado.

La patente puede verse como un incentivo para fomentar la investigación. Las empresas que invierten en investigación y desarrollo encuentran en las patentes el reconocimiento y la compensación económica. Por otro lado estas mismas patentes dificultan muchas veces el propio desarrollo de otros inventos. Un mundo de licencias y prohibiciones que hay que regular antes de que pierda todo el sentido común.

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El "sin sentido" de algunas patentes

28 Agosto 2008 , Escrito por Emienemiblog Etiquetado en #Actualidad y medios, #demandas, #hillcrest laboratories, #ideas, #monopolio, #nintendo, #patentes, #presunta, #royalties, #solucion, #tecnologia, #violacion, #wii

Las patentes son un privilegio legal que conceden los gobiernos a los inventores, con la finalidad de prohibir a cualquier otra persona fabricar, utilizar o vender el producto, procedimiento o método patentado a cambio de divulgar un modo de realización del producto, procedimiento o método. El principio en el cual se basa el sistema de las patentes es que al proteger de copia el invento, el gobierno fomenta la invención. La creación está protegida durante un plazo de tiempo determinado, permitiendo al inventor ser el único que venda o explote el invento. De esta forma, su beneficio es mayor, y rentabiliza los recursos invertidos en la investigación. Las patentes son una de las opciones para evitar que cualquier persona copie un producto o una maquinaria. Al mismo tiempo, las patentes deberían servir a los efectos de una difusión efectiva y rápida de las nuevas ideas en tecnología, mejorando el acceso a la tecnología. Esa es la teoría, pero.. La semana pasada se conocía un nuevo caso de denuncia por infringir patentes.  La empresa tecnológica norteamericana Hillcrest Laboratories denunciaba a Nintendo, por una presunta violación de cuatro de sus patentes relacionadas con la tecnología, que permiten que el mando portátil de la consola de videojuegos Wii detecte los movimientos. Lo cual es un problema, siendo los mandos inalámbricos de la famosa consola de Nintendo, el principal factor que hacen de la Wii una fuerte competidora con respecto a otras videoconsolas. Digamos que son su ventaja evolutiva... Cualquier tontería puede ser patentada, incluso aquellas que por obvias no merecen serlo. Las patentes nacen como apoyo al desarrollo y sin embargo, en ocasiones se convierten en lastres que lejos de ayudar, se transforman en"armas" entre las empresas, con las que demandar alegremente al personal. Para tener el monopolio sobre una idea, no es necesario desarrollarla pero... esas ideas, esas patentes, son el resultado de nuestra educación y de todos los inventos creados por los que vinieron antes: poner denuncias y demandas millonarias puede perjudicar tanto el I+D como el no tener absolutamente ninguna idea. Uno de los perfiles más comunes de patentadores que demandan, corresponde a  los que firman acuerdos con pequeñas empresas para posteriormente enfrentarse en sonados juicios contra grandes compañías. En este sentido, una posible solución ante esta problemática sería  pagar un porcentaje determinado de royalties a un fondo común que se encargue de decidir la verdadera importancia de las patentes de nueva creación. Así, se evitarían litigios interminables y  el reclamaciones de cantidades de dinero desmesuradas que son propias de los juicios de patentes.
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