Viajar es uno de los placeres que más satisfacción puede provocar en el ser humano, placer que practico desde juventud cuando me hacía todos los años (en autobus, cuando no había ni dinero para otro medio de transporte ni AVE) mi viaje en noviembre desde Sevilla al SIMO en Madrid o cuando me surgía una “party” de informáticos “locos”
Con cariño recuerdo mi primer viaje en avión, concretamente un vuelo nacional en la aerolínea Iberia o el día que estrené en su vuelo inaugural la aerolínea Vueling o las ya centenares de veces que he ido en AVE.
Por supuesto existen muchas formas de viajar y no todas resultan igual de gratificantes. Viajar por obligación en muchas ocasiones se transforma en una experiencia agotadora y melancólica que lejos de provocarte satisfacción termina por crearte ansiedad. Esta es la sensación que much@s experimentan al verse obligados a separarse de su lugar de residencia por motivos profesionales, yo ya llevo más viviendo en Madrid que en Sevilla desde hace año y medio (desde verano del 2008).
En la mayoría de los casos el dilema llega cuando por trabajo se ven obligados a pasar noches lejos de su familia, a mi lo que más me causaba problemas era que con tanto viaje no sólo saber en qué hotel me encontraba en la confusión del despertar en una habitación que resulta ajena. De entre los que viajan por trabajo un 34% echa de menos a su familia en estas circunstancias. Para el 65% de los españoles lo más gratificante y valioso es poder pasar el tiempo libre en compañía de su familia.
Lograr conciliar la vida profesional con la personal es el gran reto de muchos hogares. Si a las jornadas en ocasiones demasiado largas se une la necesidad de viajar, el tiempo libre en familia se ve mermado considerablemente. Sin embargo en el caso de España parece que para un 65% el nivel de conciliación es muy bueno, siendo Madrid la región donde se observan peores resultados con un 59% (viviendo en Madrid se entiende el por qué, distancias muy largas, grandes atascos, siempre retrasos con el horario de las reuniones, etc).
No sólo el tiempo libre es un reclamo entre la población activa, también el dinero es un factor con el que algunos no acaba de sentirse satisfecho. Este es el caso de las regiones de la cornisa Cantábrica que demandan mayores ingresos mientras los madrileños reclaman disponer de más tiempo libre. Y es que en la actualidad el tiempo se ha transformado en un bien de incalculable valor, que si encima es el dedicado a tu familia acaba por no tener precio.
Y todavía en Alemania y Suiza parecen estar peor, con jornadas de trabajo que superan las ocho horas. En muchas ocasiones mejorar las condiciones de tu tiempo laboral pasaría por no tener que perder horas en el trayecto, como ocurre en muchas grandes ciudades. En cualquier caso es necesario alcanzar una óptima conciliación para lograr satisfacer nuestras aspiraciones.
Fuente consultada. www.cincodias.com
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El próximo 16 de noviembre 2009 comenzará a funcionar en el aeropuerto internacional Charles de Gaulle de París (Francia) un dispositivo tecnológico novedoso que permite la identificación de los pasajeros a través de la huella digital. Para poder hacer uso de este sistema hay que registrarse en el fichero nacional francés, para ello deben acudir con el pasaporte y dejar impresa la huella de todos los dedos de la mano menos los pulgares. Formando parte de este registro, el viajero puede evitar someterse al control convencional del personal de seguridad.
Este sistema se presenta como una alternativa de utilidad para las personas que están viajando constantemente en avión, reduciendo el tiempo de espera y los procesos de embarque. La idea es expandir esta iniciativa por otros aeropuertos, como el de Orly también en París, así como en otras grandes ciudades. No es obligatorio utilizar este dispositivo, siendo totalmente opcional aunque muy recomendado para los que circulan habitualmente por el espacio aéreo por el ahorro de tiempo que conlleva usar este servicio de identificación personal.
Sin duda una buena idea para los grandes aeropuertos. Estos lugares de tránsito requieren soluciones de este tipo, que sin prescindir de la seguridad den mayores comodidades al usuario. Sé de much@s que ya les gustaría poder disponer de esta opción en sus largos viajes por el mundo para ahorrarse tiempos de espera en embarques.
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Viajar es uno de los mayores placeres de esta vida, descubrir lugares y conocer nuevos amig@s siempre fue unos de los mejores beneficios colaterales de mi trabajo cómo emprendedor digital, aún me recuerdo cómo quinceañero viajando a Madrid al SIMO o de partys informáticas con el ordenador familiar a cuestas para estar con otros informátic@s loc@s, desde entonces no he parado. Aunque existen muchas maneras de viajar, los medios de transporte que en ocasiones debemos utilizar para llegar a nuestro destino tiene un coste. Y a pesar de que los precios se han vuelto mucho más asequibles, para los bolsillos humildes a veces resulta excesivo el plantearse viajar a cualquier lugar. Vizerra.com es un nuevo portal que nos ofrece la oportunidad de visitar virtualmente los lugares más hermosos del planeta. Llamar a esto “viajar” es quizás exagerar pero nos brinda algunas posibilidades.
El software empleado nos permite acercarnos a la imagen en 3D de estos lugares, acompañada de textos, mapas y audio guías que nos enseñarán con mayor profundidad estos lugares. Por el momento no son muchos los lugares disponibles, Machu Pichu, Taj Mahal, Angkor Wat, Monasterio Tatev y la Plaza de la Ciudad Vieja. Los autores esperan poder ir ampliando las opciones con nuevos destinos.
Puede que no resulte un consuelo para el que este año se tiene que quedar sin vacaciones por el ahorro necesario en muchos hogares tras la irrupción de la recesión económica global, pero si es una buena herramienta para conocer mejor las maravillas de este mundo. El conocimiento no ocupa lugar y no hay nada como una buena imagen para aprender. Los que tengan la fortuna de ir de visita a alguno de estos lugares pueden aprovechar e informarse con antelación de lo que van a conocer, aprovechando mucho mejor el viaje. Para los estudiantes puede resultar una buena manera de acercarse a la historia y el arte de manera más didáctica y práctica.
Muchos metaversos se están especializando también en trasladar en 3D la experiencia de visita muy realista de lugares muy conocidos.
Por mi parte, felicito la iniciativa y os animo a pasar un rato aprendiendo y conociendo algunos de estos lugares.
Viajar en AVE supone disponer de muchas ventajas y yo soy un fan incondicional de este medio de transporte desde hace años. Una de ellas es la posibilidad de llegar hasta el mismo centro de la ciudad, sin perder más tiempo de lo que dura el viaje. La comodidad de montarte en el tren en Atocha y bajarte en Sants en pocas horas (prefiero utilizar los trenes que son directos, que valen unos 20€ más caro pero que tardan hasta una hora menos que los trenes con paradas intermedias), no tiene color lo compares con el medio de transporte que lo compares por comodidad y usabilidad. Sin embargo estas estaciones de trenes tienen un inconveniente, la escasez de aparcamientos. (los varios estacionamientos de Atocha suelen estar a menudo hasta la bandera, formándose unas colas impresionantes de vez en cuando para aparcar en la misma estación) Las compañías aéreas han tomado buena cuenta de este detalle y se están proponiendo ofrecer buenas alternativas para ganarse a los clientes de vuelta con ellas, pues la actual crisis económica han retrotraido especialmente a los aeropuertos españoles que se ven afectados por los problemas económicos y por un alza fulgurante de usuarios que se decantan por el AVE. Hay que recordar que los aeropuertos de Madrid y Barcelona y sus líneas aéreas dependen para sus cuentas de forma muy especial del puente aéreo.
La ubicación de los aeropuertos, siempre alejados por motivos obvios de los centros urbanos, obliga a completar el trayecto con otros medios de comunicación, no es extraño tardar una hora en llegar a Barajas realizando transbordo en la lanzadera de Nuevos Ministerios o tardar media hora en taxi para llegar al Prat (con el sobrecoste de los 25 Euros que puede costar dicha carrera). En el caso del aeropuerto de Madrid, el metro proporciona un servicio de alta calidad que hay que reconocer, es magnífico y económico. En Barcelona había un tren el que cada poco tiempo te lleva hasta el centro mismo de la ciudad, y aunque no es incómodo supone otra fase del viaje pero que dejó de funcionar por mejoras hace un tiempo y no estoy seguro que lo hayan vuelto a abrir. Sin embargo para el que se mueve en coche, las plazas de aparcamiento son generosas. Barajas dispone de 21.000 y Sants de 13.000 plazas de garajes para los usuarios. Esta favorable situación es la que la compañía Spanair ha decidido aprovechar, ofreciendo aparcamiento gratis a determinados clientes que vuelen con ellos.
Para lograr una plaza de aparcamiento durante dos días sin coste en ambos aeropuertos, debes haber adquirido el billete de ida y vuelta en la clase Business, una clase poco frecuente hoy día pues las empresas tienen una máxima de ahorrar costes cómo sea. Si el billete de ida y vuelta es de la clase Avant, será un día de aparcamiento gratuito. Con esta medida, la compañía que acaba de sufrir cambios internos, pretende facilitar los viajes a sus clientes y fidelizar a un sector de los pasajeros del puente aéreo (20 % de los pasajeros de Spanair vuelan con estos billetes). Esta iniciativa ha sido posible gracias al acuerdo con la compañía AVIP que dispone de 1.000 aparcamientos en la terminal 1 y 2 y de 500 en la T4.
Con las dificultades económicas por las que también atraviesan las compañías, parece acertado plantearse nuevas fórmulas que logren acaparar el interés del cliente, espero tengan suerte con el marketing de esta iniciativa. Con los costes reducidos al máximo, ya sólo queda proponer más comodidad y rapidez, puntos importantes que seguro que logran convencer.¿ Qué os parece la medida?
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Hace algún tiempo que deseaba escribir acerca de uno de los lugares más encantadores de una de las ciudades más hermosas de España, Barcelona. Complicado elegir un rincón concreto de la ciudad de Gaudí, razón por la cual me quedo con la primera imagen que tengo de ella desde el cielo, justo antes de aterrizar en el aeropuerto del Prat. Fue hace años pero todavía cada vez que vuelvo en avión me viene a la cabeza aquella primera toma de contacto desde el cielo.
Barcelona es bella desde cualquier ángulo, no hay más que mirarla desde arriba para saber que lo que contiene es digno de ser valorado. El gran ingeniero y urbanista Ildelfonso Cerdá, fue el encargado de proyectar el Ensanche de Barcelona, proponiendo un concepto de ciudad implicado con el bienestar social. Amplias avenidas, con edificios no demasiado altos que permitan el paso de los rayos de sol, teniendo en cuenta la necesidad de preservar zonas de esparcimiento, son algunos de los aspectos que tuvo en cuenta a la hora de plantear el nuevo urbanismo de Barcelona.
El proyecto tuvo sus detractores, entre ellos la burguesía catalana que no deseaba mezclarse con la “plebe”. En un principio el ayuntamiento de Barcelona decidió aprobar un diseño urbanístico más acorde con las exigencias burguesas, sin embargo el Gobierno central de Madrid impuso por Real Decreto el proyecto de Cerdá. Sin entrar en consideraciones que nada tienen que ver con la belleza, Cerdá logró crear una ciudad ordenada, amplia, luminosa, saludable y hermosa.
Las bellas ciudades son todas aquellas por las que da gusto pasear, y Barcelona en ese sentido es única. Perderse por entre sus calles, sin prisa, para cuando menos te lo esperes encontrar un grupo de espontáneos bailando al sardana. O introducirte en el Mercat de la Boquería para beber un rico y recién exprimido zumo de frutas. Escuchar alguno de los artistas callejeros que logran conmoverte con su explosión de vitalidad. Y por que no, asistir a un bello concierto de guitarra en el Palau de la Música.
Estas son sólo alguna de las cosas que me gusta hacer cuando estoy Barcelona. Una ciudad por la que siento verdadera admiración y a la que debía este cálido homenaje, por los buenos momentos que me ha brindado en tantas ocasiones.
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La obesidad es una enfermedad que afecta a un importante sector de la población de los países más desarrollados, entiéndase por enfermedad aquellos casos extremos donde se producen daños en el organismo de quienes lo sufren. Los malos hábitos en alimentación y estilo de vida, unido a características particulares en el metabolismo de cada persona, provoca que en países como EE UU el número de obesos suponga el 30% de la población adulta. Lo más alarmante de este precario estado de salud es que lo padecen también el 16% de los niños y niñas. En España los problemas de sobrepeso no son tan numerosos aunque en los últimos años se viene observando una mayor incidencia, sobretodo en la población infantil la cual no posee buenos hábitos de alimentación, parece que hemos olvidado las bondades de la dieta mediterránea.
En Norteamérica parece que este sobrepeso ha empezado a afectar en ciertos espacios reducidos, como son los aviones. El año pasado la compañía americana United Airlines, recibió más de 700 quejas de pasajeros que se vieron incomodados por compartir asiento con personas de gran volumen. No poder bajar el reposabrazos o ver invadido su asiento son los motivos que alegaban. Cierto es que el espacio en el interior de los aviones no es precisamente generoso, y de por si viajar en ellos puede resultar incluso claustrofóbico.
Por estas razones la compañía ha anunciado que cuando el avión vaya completo las personas con sobrepeso deberán comprar dos billetes en lugar de uno. Evitando de este modo que invadan espacio ajeno, o que tengan problemas a la hora de abrocharse el cinturón de seguridad. Para suavizar los efectos de la situación, la compañía ha matizado que la compra de un segundo billete sólo se realizará cuando el avión este completo sin que exista posibilidad de encontrar otra solución. Esta opción penaliza excesivamente a las personas con sobrepeso, que deberían de contar con asientos especialmente diseñados para sus elevadas dimensiones físicas.
No es la única compañía estadounidense que adopta medidas de este tipo. Es de sobra reconocida la reducción de precio que han sufrido los billetes de avión en los últimos años, a fuerza de reducir costes y espacio. No hace falta sufrir de obesidad para sentirse una sardina enlatada dentro de la cabina de pasajeros. Cualquier persona que supero el 1.80 cm de estatura sufre la incomodidad de dar con las rodillas en el asiento de enfrente, en el mejor de los casos. Así que podemos hacernos una idea de la situación para una persona de volumen. Desconozco que opinarán los afectados.
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Viajar en AVE es todo un gusto; comodidad, rapidez, seguridad, puntualidad en un mismo transporte. El único inconveniente que sigue teniendo para muchos es el precio. Viajar en el AVE no es precisamente barato si lo comparamos con otros medios como el autobús o en mismo avión. Aunque quién haya hecho esta travesía en bus, estará de acuerdo conmigo en que viajar cómodo no tiene precio. Renfe desde hace algunos meses se ha propuesto ofrecer ventajas a los usuarios del tren de alta velocidad.
Hasta ahora habíamos podido disfrutar de dos tipos de tarifas que nos permitían reducir costes. La “tarifa web” para billetes comprados con 15 días de antelación y sólo a través de Internet, logrando hasta un 60% de descuento en el coste del billete, y la “tarifa estrella” con un descuento del 40% y siempre que se compre siete días antes de la salida del tren. Con estas tarifas se logra un precio bastante más asequible, sin embargo para aquellos que por circunstancias se ven obligados a viajar repentinamente, existían pocas alternativas.
A partir de hoy Renfe pone a disposición de los usuarios el servicio “last minute”. De manera que comprando el billete 24 horas antes de la partida del tren podemos ahorrar un 50%, siempre que queden plazas vacantes. Este tipo de billetes puede suponer una alternativa para muchos usuarios del AVE que apuesten por comprar el billete con un día de adelanto, sin estar sujeto a un horario preestablecido y pudiendo prescindir del mismo en caso de que no queden plazas vacantes.
La compañía ha sido consciente de la necesidad de hacer lo más rentable posible los trayectos del AVE, motivo por el cual ha decidido implantar esta reducción y procurar cubrir el aforo de cada tren. Estas iniciativas se traduce en ventajas para todos. Viajar en AVE es un gustazo y con estas nuevas condiciones ganan muchos más clientes.
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Se empieza a observar un fenómeno que me da la sensación que llevará a las compañías de bajo coste a replantearse ciertas políticas. El caso Vueling es uno de ellos. Ante la necesidad de abaratar costes, la compañía decidió empezar a cobrar por los maletas facturadas. De manera que con la compra de tu billete tan sólo tienes la opción de llevar el equipaje de mano. Para el que realiza un viaje de pocos días, con diez kilos de equipaje tiene que le sobra. De manera que en este tipo de vuelos son pocas las maletas que acaban por facturarse.
La situación se traduce en un exceso de bultos en equipaje de manos. El problema no es el peso, que tiende a ser menor, sino el escaso espacio que hay en el interior de la cabina de pasajeros. El precio de facturación de una maleta no es elevado, visto lo económico que suelen resultar estos billetes, pagar un poco más por un bulto no es un inconveniente, sin embargo la mayoría optamos por no facturar. No importa que no podamos llevar con nosotros el champú, la solución para las lentillas, o nuestro perfume… llegar al aeropuerto de destino y salir con tu maleta sin más demora, no tiene precio.
Confieso que para la mayoría de los desplazamientos que realizo durante el año uso el AVE. Pero cuando me veo obligado a volar en avión procuro ganar tiempo de viaje, precisamente en la facturación. Por no hablar del desastre que puede acarrear perder la maleta por el camino, que no es tan poco frecuente. En uno de mis viajes conocí a un guitarrista que optó por la opción más segura para su guitarra, comprar un billete con un asiento adicional. De este modo evitó que le pusieran problemas a la hora de subir el instrumento a la cabina de pasajeros y verse obligado a facturar un objeto tan delicado como este.
En estos días se ha conocido la decisión del Tribunal de la UE acerca de los objetos que se pueden llevar en el equipaje de mano. La polémica comenzó a raíz de que a un pasajero austriaco se le prohibiese introducir una raqueta de tenis. El pasajero se negó a dejarla en tierra y se vio obligado a abandonar el avión, por lo que denunció en el Tribunal de la UE. Lo denunciado tiene todo el sentido, no se puede prohibir viajar con ciertos objetos si de entrada se desconoce cuáles son estos. Finalmente el Tribunal ha dado la razón al ciudadano austriaco y ha declarado anulada la lista de objetos prohibidos, mientras estos no se den a conocer oficialmente.
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De esta pregunta que todos nos hemos formulado alguna vez, ha nacido un termino que define a los “Objetos de dudoso gusto que suelen regalarte por compromiso y ante el cual te preguntas ¿Dónde lo pongo?“. Ya era hora de ponerle nombre a una cosa tan extendida como es esta. Es cierto que se ha creado toda una industria en torno a la práctica de regalar cuando uno vuelve de un viaje, pero también es cierto que en muchas casas, estos objetos han “okupado” todo el espacio.
Los ciudadanos de la ciudad de Barcelona, que se sientan acosados por los “pongos”, han tenido una oportunidad de oro para deshacerse de ellos. Desde el 6 de febrero en el complejo de la I´Illa Diagonal, se podía visitar una exposición de estos objetos que los mismos visitantes iban ampliando. Además de un premio interesante para el ganador del “pongo” más feo, hoy mismos se lleva a cabo el intercambio de “pongos”. Ya sabemos que para gustos colores, y que la belleza es muy relativa.
Miniaturas de la torre inclinada de Pisa, un platito de “Estuve allí y me acorde de ti”, la figurita de la boda de tu prima, son sólo algunos de los objetos que se me ocurren. A la familia le tengo dicho que prefiero que se acuerden de mi estomago cuando vayan de viaje, de este modo he logrado mantener a raya el número de “pongos” en casa. Aún así alguno tengo, y para ellos tengo habilitada una amplia balda en el interior de un mueble. De este modo el horror vacui queda discretamente oculto.
Desconozco si las chicas de la oficina tienen vitrinas, pero me da la sensación que han optado por una brillante alternativa; decorar sus espacios de trabajo con algunos de ellos. No lo digo porque sean feos, sino porque en sus mesas se pueden encontrar las cosas más insólitas; una probeta, una pelotita de goma, una dentadura con patas, un camello al que parece que le falte el indio…
Las aludidas están invitadas a dejar sus comentarios, así como todo aquel que desee compartir su maravillosa colección de “pongos”.
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Desde mi blog informé de la última ponencia que me llevó a Toledo, esta semana pasada. Para trasladarme desde Madrid sin duda opté por el medio con el que me siento más cómodo, el AVE. Y con este jeroglífico me encontré al imprimir mi billete electrónico. Por supuesto, con un documento donde era imposible leer cualquier dato, dificilmente Renfe me hubiera permitido emprender mi viaje.
Afortunadamente uno tiene buenos amig@s a los que recurrir en caso de urgencia, y logré una impresión lógica, que me permitió volver a mi lugar de destino. Pero me resultó tan simpático el código en el que estaba codificada toda la información, que me he decidido a compartirlo con vosotr@s. Lo mismo detrás de tanto símbolo se esconde un mensaje de otra galaxia y yo no he sabido descifrarlo…
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