El mundo del cine se está sirviendo de Internet en tanto a que actúa como herramienta de promoción masiva, todo sea por evitar la crisis que rodea al mundo del cine desde hace tiempo. Obviamente, lo importante de verdad es que el contenido sea bueno de verdad, por encima de cualquier campaña de marketing, el usuario que recomienda a sus contactos cercanos de confianza no se dejará influenciar por el marketing y expondrá su opinión sincera, que será positiva o negativa exclusivamente según la calidad del contenido.
Quizás el primer efecto que una campaña fuerte de marketing tenga consiga atraer a espectadores al cine, pero la mediocridad de una película común puede acabar denotando la inversión gracias al mismo marketing viral elaborado por los propios usuarios. Veamos algunos ejemplos de casos que se han llenado salas de cine gracias a Internet o que se han quedado cortas por el efecto de la red.
Ejemplos.
Me llama la atención la polémica que se está levantando en torno a la utilización de las redes sociales en el trabajo. Entiendo que aquellos empleos sobretodo de índole “offline 100%” que nada tengan que ver con el marketing, ventas, recursos humanos, la comunicación, las comunidades digitales, etc. se muestren en cierto modo recelosos con la utilización de las redes sociales en el horario del trabajo.
Incluso he llegado a oír casos en los que informático de la empresa mediante, se ha vetado el acceso a portales como Facebook o Tuenti directamente desde el router corporativo para evitar que los empleados “pierdan el tiempo” conectándose a la Web 2.0. o con un método peligroso cómo tener navegadores web muy desfasados (Explorer 6 no accede a redes sociales pero supone un riesgo de seguridad muy importante). Sé de algunos que pasarían gustosos horas y horas delante de la pantalla del ordenador con el único propósito de conectarse al muro de sus redes sociales pero el tiempo se ha perdido toda la vida desde que existe el buscaminas, el solitario o el charlar mucho rato en la máquina del café, un trabajador desmotivado se inventará rápido la forma de perder el tiempo y la culpa no la tienen las redes sociales en si, el trabajador debe estar motivado si o si.
De hecho en los tiempos de descanso el trabajador tiene derecho a conectarse a las redes sociales que crea conveniente utilizando su tiempo libre cómo crea oportuno.
Quizás vetar el acceso de manera absoluta me parezca algo radical y contraproducente porque considero que el buen hacer siempre debe radicar en la voluntad del trabajador y su motivación laboral por parte de la empresa. Que pierda un par de minutos consultando su perfil en Facebook no mermará la productividad de aquella persona que cumpla sus objetivos con la periodicidad establecida: es más, despejará su mente un par de minutos para seguir trabajando.
Ahora, de ahí al polo completamente opuesto -el de pasar horas muertas en Facebook y no currar- existe un inmenso trecho. A sabiendas de la existencia de este segundo grupo, creo que las redes sociales e Internet pueden seguir aportando más ventajas que inconvenientes a nuestra jornada laboral. Y no debemos estrujarnos mucho la cabeza para encontrar algunas ventajas…
Estar en redes sociales si, eso si, con las ideas claras, sabiendo qué se puede hacer y con una estrategia es siempre lo mejor. Y ante todo teniendo claro que debemos suponer que el trabajador va a hacer un uso responsable de su tiempo, al cual siempre se le puede formar en el uso de las mismas para sacarle el máximo provecho.
Dejaré para otro momento las ventajas que puede aportar tener una página corporativa o profesional en Facebook, lo sencillo que es conseguirla y gestionarla, y otras cuestiones que por razones obvias, no entran dentro de la temática de este artículo. Así que lo digo de nuevo: redes sociales en el trabajo por supuesto, pues siempre con un uso justificado pueden aportar grandes beneficios.
Existen numerosas cualidades que deben desplegarse en las redes sociales, pero considero que existe una en concreto que bien nos puede servir como nexo común entre todas: diálogo.
Utilizamos la palabra diálogo como algo plural, abierto y en donde siempre intervienen varias partes, una idea de calado que a buen seguro comprendemos en los usos personales que a diario damos a las redes sociales cuando hablamos con nuestros amigos, pero lejana cuando realizamos tareas de social media destinadas al marketing de las empresas. Y considero que esto es un problema.
¿En qué se debe diferenciar una página de una empresa de un perfil personal? Pues aparte de los aspectos estéticos claves y los cambios en el lenguaje, en nada en cuanto a interactividad. Un estudio elaborado por 360i en Twitter asegura que las empresas informan por las redes sociales, pero no interactúan con los consumidores, ni responden a sus cuestiones.
En datos concretos, solo el 10 por ciento de los mensajes publicados en Twitter provienen directamente de empresas, siendo el 90 por ciento restante son valoraciones y comentarios de consumidores. Un dato de lo más revelador que sirve para hacernos una idea sobre quién lleva la voz en las redes sociales (los usuarios).
Las redes sociales son diálogo, pero parece que no todo el mundo es capaz de asimilar esta idea. Seamos empresa o particular, en nuestras acciones en las redes sociales nos vemos en la obligación de darnos cuenta de que no estamos solos, de que otros pueden ver lo que hacemos a diario, lo que comentamos y lo que subimos, y que pueden reaccionar siempre ante nuestras acciones digitales.
Dicho de otro modo: cuando estamos en las redes sociales estamos socializando por la vía digital, acercándonos a similares como nosotros con opinión capaces de entender nuestras acciones y de criticarlas. Así funciona esto de la Web 2.0, aunque cueste entenderlo a aquellas personas del mundo de la empresa que residen anclados aún en las teóricas unidireccionales.
Las PYMES son buena parte del motor económico de cualquier país, de hecho es la mayor parte del tejido industrial. De su facturación dependen numerosos puestos de trabajo y sueldos. Son más que pequeñas empresas de barrio, que se sitúan a diario en nuestro quehacer para ofrecernos productos cotidianos y no tan cotidianos. La gran pregunta es: ¿necesita una PYME dedicada a su público cotidiano digitalizarse para crecer?
Hablamos, no obstante, no de una digitalización extrema, sino de una digitalización acorde a los objetivos que debe acometer una empresa de este calibre. Sin embargo, que una empresa sea pequeña o tenga un radio de acción reducido no quiere decir que se deba prescindir de los ordenadores y de la tecnología. A continuación ofreceré algunos consejos para PYMES que quieran empezar desde cero su digitalización:
Como veis, son sencillos pasos que nos ayudan a convertirnos en empresas eficientes en el terreno de las nuevas tecnologías. Obviamente, cada cual tiene sus objetivos y necesidades, pero considero que estos consejos son lo mínimo que se debería despachar en digitalización para PYMES.
Apple sabe hacer magia, un marketing genial y crear tendencias. Y por lo general los hechizos le salen bastante bien a la empresa de Steve Jobs. La trayectoria de la empresa ha demostrado la solidez de sus productos, que cuentan con legiones de seguidores incondicionales por todo el mundo que caen rendidos ante cada nuevo invento. ¿Qué sucede cuando cupertino agita su varita y golpea, con o sin intención, a otro inmerso en el mercado que la tecnología? Pues podemos encontrar dos casos:
Puede parecer una cuestión que no guarda relación alguna, pero los últimos datos de la empresa de comida Just Eat desvelan que no es así. Según la firma, que ha estudiado los sistemas que los usuarios utilizan para navegar por el portal, el 0,5 por ciento de los accesos se realizan desde el iPad. Pocos, pero significativos porque el 34 por ciento de los visitantes desde el tablet de Apple realizan pedidos, siendo este un dato extraordinario a destacar.
Otros aparatos de Apple también captan la atención de los clientes asiduos a esta cadena de comida a domicilio pedida desde Internet: el 7 por ciento de los navegantes desde iPhone y el 10 por ciendo desde iPod Touch hacen pedidos. Las visitas diarias desde el iPhone no son para menos: más de 40.000. Dicho esto, no es de extrañar que las cifras del iPad crezcan a medida que se expanda el gadget.
Si esto sucede en un negocio de venta de comida a domicilio, que aparentemente no guarda relación directa con el marco tecnológico del tablet de Apple, no puedo dejar de pensar en las extensas consecuencias que su lanzamiento tendrá sobre estos mercados más ligados a la tecnología. La venta de libros electrónicos puede ser buena muestra de ello, ya que Amazon con su Kindle ha conseguido vender más ebooks que ediciones en papel.
La sociedad evoluciona muy estrechamente de la mano de la tecnología. Aunque algunos consideran que el hombre es quien da los saltos y que la tecnología no es más que un mecanismo o un instrumento que se amolda a nuestros deseos e inventiva, lo cierto es que crecemos en el tiempo y en el espacio modificando nuestras conductas cuando interactuamos con los avances tecnológicos. Las redes sociales son un ejemplo de cómo los nativos digitales y los cercanos a estas generaciones están adquiriendo hábitos muy diferentes al de sus progenitores.
Esto me lleva a pensar en el perfil del nuevo consumidor, el que navega a diario por Internet para consultar noticias, leer blogs, adentrarse en foros y comentar las actualizaciones de estado de sus conocidos en las redes sociales. Kantar Worldpanel ha presentado un estudio titulado “Una oferta diferente para el consumidor de hoy” en el que define las principales características del consumidor del siglo XXI.
Somos inquietos, expertos, únicos y tecnológicos, según el informe, que reconoce el potencial de Internet como canal de comunicación óptimo para conseguir los productos que deseamos. Y no solo como soporte para obtener información directamente de páginas web de críticas de productos o de comentarios en foros, sino también para comprar: el 14 por ciento de los hogares encuestados admite haber comprado productos de “gran consumo” desde la red.
Así, a los perfiles tradicionales de consumidores Kantar Worldpanel añade ahora los e-consumers o consumidores electrónicos, que acostumbran a conectarse a Internet tanto desde casa como en el trabajo y que acceden a información sobre productos a través de portales web. Son los consumidores que forman parte del presente y que el marketing debe comenzar a tener en cuenta si desea evolucionar.
Las redes sociales juegan un papel definitorio en este sentido, ya que aquí es donde las recomendaciones adquieren especial valor. Lo que antes los foros promovían con usuarios aparentemente anónimos y separados a miles de kilómetros, las redes sociales lo acercan a nuestro quehacer diario con nuestros amigos más inmediatos comentando nuestras acciones.
Pregunta: ¿Os habéis decantando alguna vez por un producto o servicio (ordenador, restaurante, viajes, lugares de marcha, etc.) al leer el comentario de algún agregado de vuestras redes sociales? Seguro que os sorprenderéis al analizar vuestras respuestas.
Más en la red.
Puede parecer de leyenda y hasta místico considerar que las redes sociales cuentan con poderes especiales capaces de despertar reacciones en los internautas. Pero así es: El Centro de Estudios de Neuroeconomía de la Universidad de Claremont (EE UU) ha realizado un estudio sobre las acciones de las personas en las redes sociales, apuntando que sirven para mejorar la empatía y que se nutren de estas plataformas para dar a conocer los momentos de euforia.
El caso del Mundial de Sudáfrica es un buen ejemplo: a cada nuevo gol de la selección del usuario, la red social de microblogging Twitter, Facebook, Tuenti y otras plataformas de medios sociales entraban en éxtasis virtual contagiándose de la alegría de sus seguidores. El experimento realizado por el profesor Paul Zak demostró, además, que Twitter puede ser una plataforma óptima para reducir el estrés de las personas.
El experimento contó con la colaboración del periodista Adam Penenberg, que cubrió la historia para la revista Fast Company y que solo tuvo que permanecer en una sola sin compañía física durante diez minutos. El informador únicamente accedió a un equipo para poder interactuar con otras personas a través de Twitter durante los diez minutos que duró su “aislamiento” de la realidad.
El resultado del experimento demostró que los niveles de las hormonas del estrés, cortisol y ACTH, habían bajado 10,8 y 14,9 por ciento cada una, y que el nivel de oxitocina había aumentado un 13 por ciento en comparación con análisis de sangre realizados en momentos previos al experimento. Penenberg no solo redujo sus niveles de estrés, sino que también empatizó más con los usuarios de la red social, se sintió “más parte del grupo”.
Podríamos decir sin miedo a equivocarnos que las redes sociales son una nueva forma de actuar y participar en sociedad. El mundo analógico sigue ahí, triunfando, feroz, pero las relaciones digitales abren nuevos horizontes. Queda claro que el networking a través de Internet nos beneficia tanto en el terreno profesional como en el personal, pero no debemos olvidar que las relaciones personales siempre deben estar ahí, existir y cultivarse aunque los factores de la química se mantengan.
Muy interesante me parece la conclusión del profesor que admite que “el cerebro parece ver la interacción virtual como si las personas estuvieran junto a nosotros“, por lo que al parecer no se distinguen las relaciones sociales en directo o “en diferido” a través de Internet. Sin duda, un paso más en el estudio de las redes sociales y de Internet como medio de comunicación de masas.
Más en la red.
Un estudio realizado por Nielsen desvela que 3 de cada 10 españoles se guía por las redes sociales a la hora de realizar sus compras. El dato revela la fuerte presencia de estas plataformas Web 2.0 en nuestro día a día y demuestra que son zonas de influencia de formación de opinión para nuestras compras.
Así, que un 27 por ciento de los encuestados admita que recurre a las redes sociales para buscar información sobre los productos que va a comprar nos lleva a pensar que las opiniones de conocidos, familiares y amigos emitidas a través de las redes sociales son claves.
No obstante, no todo el mundo está dispuesto a emitir una opinión cuando ésta es negativa. Sólo el 26 por ciento de los encuestados reconoce haber comentado su opinión poco favorable sobre un producto, frente al 74 por ciento que reconoce opinar solo cuando tiene algo positivo que decir.
Más información | Muy Internet
Llevo unos meses analizando el caso de las PYMES en las redes sociales. Lo cierto es que las pequeñas empresas pueden sacar buen partido de estas plataformas 2.0, pero no todas lo hacen. Es más, la mayoría de las PYMES desconoce el potencial que puede tener Facebook, Twitter, LinkedIn o Xing como plataforma de promoción para crecer dentro y fuera de Internet. Por esta razón os ofrezco un decálogo de consejos que a mi parecer ayudarán a los pequeños empresarios.
Espero que estos 10 consejos sean de utilidad a las PYMES que deseen adentrarse en las redes sociales. La clave está en realizar las tareas siempre con una razón y no por inercia social. Si quieres estar en redes sociales, piensa primero por qué debes estar ahí y actuar. Suerte.
Hace unos días comentaba sobre la relación que existe entre PYMES y redes sociales, una conexión que muchos no saben ver lo importante que puede llegar a ser -la mayoría- y de la que se pueden extraer numerosas conclusiones. La relación entre ambos conceptos tiene resultados positivos para el mundo de la empresa en la mayoría de los casos, a pesar de que todavía el número de empresas de pequeño tamaño que recurren a las redes sociales no sea muy elevado.
Un informe del IE Business School y la agencia de publicidad NCA ha analizado la utilización que el mundo de la empresa da a las redes sociales. Las grandes firmas españolas son más dadas a realizar campañas en redes sociales que las pequeñas empresas, como es lógico, y los ingresos por publicidad en estas plataformas crecen cada año.
Así, y según datos de Zenith Media, la inversión publicitaria en este segmento del mercado digital rondará los 14 millones de euros durante el 2010. Sin duda alguna, una cifra poco desdeñable para tener en cuenta que solo estamos hablando de inversión en redes sociales, no de publicidad digital en su sentido más global, y que demuestra que la Web 2.0 interesa a las marcas.
Según anota la investigación, uno de los principales problemas que se detectan en la penetración de las PYMES en las redes sociales es la falta de atención a Internet de los empresarios más tradicionales. Y es que según reconocen los datos, el mayor grado de penetración en redes sociales se detecta en empresas que se dedican a la venta a través de Internet y en empresas del sector tecnológico.
Lo cierto es que la inversión necesaria para tener presencia en redes sociales es muy reducida en comparación con los medios de promoción tradicionales. Y no todas las empresas necesitan tener la figura del consabido community manager con un sueldo al mes para gestionar sus perfiles en la Web 2.0, hay muchos community manager profesionales con los que se les puede externalizar nuestro social media.
Obviamente, una PYME no necesita embarcarse en una estrategia de social media a gran escala como sí sucede con las grandes empresas, pero esto es también una ventaja más para conseguir reducir costes en inversión de promoción. Además, las redes sociales permiten segmentar el público al que nos dirigimos, por lo que siempre estaremos apuntando a nuestra clientela.
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