¿Y esto dónde lo pongo?

Este "pongo" viene en la wikipedia como souvenirs

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De esta pregunta que todos nos hemos formulado alguna vez, ha nacido un termino que define a los “Objetos de dudoso gusto que suelen regalarte por compromiso y ante el cual te preguntas ¿Dónde lo pongo?“. Ya era hora de ponerle nombre a una cosa tan extendida como es esta. Es cierto que se ha creado toda una industria en torno a la práctica de regalar cuando uno vuelve de un viaje, pero también es cierto que en muchas casas, estos objetos han “okupado” todo el espacio.

Los ciudadanos de la ciudad de Barcelona, que se sientan acosados por los “pongos”, han tenido una oportunidad de oro para deshacerse de ellos. Desde el 6 de febrero en el complejo de la I´Illa Diagonal, se podía visitar una exposición de estos objetos que los mismos visitantes iban ampliando. Además de un premio interesante para el ganador del “pongo” más feo, hoy mismos se lleva a cabo el intercambio de “pongos”. Ya sabemos que para gustos colores, y que la belleza es muy relativa.

Miniaturas de la torre inclinada de Pisa, un platito de “Estuve allí y me acorde de ti”, la figurita de la boda de tu prima, son sólo algunos de los objetos que se me ocurren. A la familia le tengo dicho que prefiero que se acuerden de mi estomago cuando vayan de viaje, de este modo he logrado mantener a raya el número de “pongos” en casa. Aún así alguno tengo, y para ellos tengo habilitada una  amplia balda en el interior de un mueble.  De este modo el horror vacui queda discretamente oculto.

Desconozco si las chicas de la oficina tienen vitrinas, pero me da la sensación que han optado por una brillante alternativa; decorar sus espacios de trabajo con algunos de ellos. No lo digo porque sean feos, sino porque en sus mesas se pueden encontrar las cosas más insólitas; una probeta, una pelotita de goma, una dentadura con patas, un camello al que parece que le falte el indio…

Las aludidas están invitadas a dejar sus comentarios, así como todo aquel que desee compartir su maravillosa colección de “pongos”.

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3 comentarios »

  1. Misticyoda dice:

    La verdad es que odio a muerte los pongos. Tuve la ocasión de ver el otro dia un reportaje, en el que se comentaba una Exposición de “pongos” curiosos que la gente iba acumulando durante años.

    Para ser sincero prefiero la comida… por lo menos le sacas rendimiento, y no ocupa durante mucho tiempo.

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  2. S dice:

    Pues mi abuela está encantada cada vez que le traigo algún recuerdo de mis viajes. Tiene las estanterías orgullosamente llenas de los regalos de su nieta.

    Eso sí, evito las horteradas y demás objetos de dudoso gusto.

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  3. @Misticyoda, para estos casos eBay debería servirnos para intentar librarnos de ellos :D

    @S, en mi familia parecido.

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