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Que el tabaco es malo es algo que a estas alturas tod@s sabemos. Las campañas antitabaco que se estan lanzando desde tod@s los países del primer mundo, han provocado cambios considerables. Cuesta creer que una vez se podía fumar en el autobús, un espacio en el que de por sí a veces cuesta respirar. Y sin embargo subir al autobús o ver una peli en el cine con el cigarrillo en mano estaba permitido no hace tanto.

El cine, el séptimo arte, capaz de crear auténticas maravillas para el gozo humano, ha sido el más malvado con los fumadores. En los años 30 y 40 fumar daba glamour, personajes como el interpretado por Humphrey Bogart en Casablanca no hubiesen alcanzado la mitad del carisma sino hubiese sido por esa nube de humo que le acompaña en toda la peli. Lauren Bacall, esposa de Bogart en la vida real, fue otra diva que patentó un modo de fumar. Pero no fue la única, Rita Hayworth, fue otra de las embajadoras de las tabacaleras por los años 40. En sus papeles de femme fatale, el tabaco ocupaba un lugar importante junto a su perturbadora belleza.

Estos son solo algunos ejemplos, pero el cine americano de aquellos años se componía de apuestos galanes y bellas musas con el cigarrillo en boca. Estas películas eran vistas por los jóvenes de la época y fueron muchos los que empezaron con este vicio, fascinados por la atractiva imagen que transmitian las estrellas de Hollywood mientras fumaban. Las grandes marcas de tabaco, como Lucky Strike, se beneficiaron de las tendencias que marcaban los actores. Y desde aquel momento los fumadores se multiplicaron.

Van pasando los años y el fumar deja de estar de moda. Norteamérica, país precursor de muchas campañas, lo será también de la antitabaco. Será en las últimas décadas del siglo XX, cuando comiencen a alzarse voces contrarias al consumo de tabaco. Las campañas antitabaco organizadas por los gobiernos ganaran en frecuencia e intensidad. Publicidad antitabaco, subida de impuestos a las tabacaleras con la consabida subida del precio para los consumidores, prohibición de fumar en lugares públicos...

Y de nuevo el cine hace su aparición en escena. Y el cigarro de hábito de galanes y señoras bellas pasa a ser un "atrezo" de los malos. Pasa a convertirse en vicio de los pérfidos, malvados, violentos y frívolos personajes de ficción. Algunos ejemplos que he sido capaz de recopilar; Sharon Stone en Instinto Básico, personaje de gran magnetismo sexual, hábil en la manipulación e inteligente en el arte de persuadir. Otra peli en la que los personajes malos fuman es Sleepers, film duro con un elenco de grandes actores. La mitad de sus personajes son almas sin rumbo, perdidas en un mundo que les ha reservado una buena dosis de sufrimiento. De nuevo el fumador se identifica con la desesperación y la falta de escrúpulos de algunos de sus protagonistas. Expediente X tiene su fumador específico, que además es el antagonista que va ganando en protagonismo en el transcurso de la serie. Característica es la nube de humo que le rodea procedente de sus cigarrillos Morley. Otra que también está eternamente enganchada a su cigarrillo es la más malvada entre los niños, Cruella De Vil. Este personaje que no tiene ninguna compasión con los cachorritos dálmatas no sería tan mala sino no fumase.

Pero también este cigarrillo de perversos asesinos dejará de aparecer. Los estudios norteamericanos que clasifican las películas de acuerdo al contenido de sus escenas, han decidido clasificar las películas donde el tabaco sale con una "R". Esta letra marca aquellas películas que los menores de 17 años no pueden ver sin la compañía de un adulto. Es de imaginar que las productores no esten dispuestas a sacrificar el éxito en taquilla por un cigarrillo detestable.

Ahora últimamente el cine se ha centrado en el tabaco como una manera más de entretenimiento: a finales de los 90, Michael Mann nos ofrecía en El Dilema nada más y nada menos que a Al Pacino y a Rusell Crowe hablando sobre la industria tabacalera y los medios de comunicación: donde un científico despedido (Crowe) de una compañía decide vengarse y contar en el programa de la CBS '60 Minutos' como se añaden productos químicos para aumentar la adicción al tabaco. Una trama parecida se seguía en la novela de 'El Jurado' de John Grisham, aunque en su adaptación al cine se cambió el tabaco por las armas, pero el desarrollo es el mismo y John Cusack, Gene Hackman, Dustin Hoffman y (la guapisima) Rachel Weisz nos hacían pasar un rato entretenido. Por último, en Gracias por fumar, Aaron Eckhart (el último dos caras de Batman), es el Vicepresidente de la Academia de Estudios del Tabaco, donde representa a la industria tabacalera y defiende su imagen contra enfermos de cancer, niños con leucemia y políticos con buenas intenciones. No anima a fumar, pero anima a pensar. Además, sólo por ver el efecto que produce colocarse por todo el cuerpo parches de nicotina, ya vale la pena ver esta (gran) película.

Y es que el fumar definitivamente no está de moda.

Este post ha contado con la colaboración de Alberto de http://emprendedorperdido.blogspot.com/

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