Estas fotos son fruto de mis idas y venidas en el tren y de mi costumbre de andar con mi cámara de fotos al hombro. La última vez fueron los cajeros automáticos el blanco de mi objetivo. En esta ocasión son las máquinas expendedoras de billetes.
Estas máquinas, que tantos quebraderos de cabeza dan a los usuarios, son habituales en las estaciones de trenes. Cuando andas escaso de tiempo, la ventanilla está atestada y no sueles tener problemas para entenderte con este tipo de máquinas, te decides por el billete “automático”. Y entonces…la máquina no funciona. En esta ocasión no he podido resistirme a fotografiar ese pantallazo desconcertante en la estación de metro de Barcelona, que indica que algo no anda bien.
Este otro “pantallazo” ha sido fotografiado en la estación de tren de Madrid. Es bastante habitual encontrar estas incidencias en las máquinas, y no solo en las estaciones españolas, que todo hay que decirlo. En Italia, por citar un ejemplo, estas máquinas aparentan tener una edad, no sólo porque su aspecto empieza a tener un aire decadente sino porque rara vez funcionan.
Yo recomiendo el billete electrónico.
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