Me resulta complicado coincidir con los capítulos de las series cada semana. El trabajo y otras aficiones me impiden seguir con regularidad la programación televisiva. Aunque reconozco que disfruto cuando tengo la oportunidad de sentarme un rato frente al televisor, soy incapaz de mantener la constancia. Esta forma de seguir la tv hace que no me vea afectado por los cambios de última hora que las cadenas están introduciendo en sus programaciones ultimamente.
Series que registran altos niveles de audiencia como “Aída”, de pronto deja de emitirse el domingo y pasa a ocupar espacio el martes. Con este cambio la contraprogramación se hace evidente, al competir con otras series de destacada audiencia, “Los hombres de Paco”, “Herederos” y “House”, que se emiten en las emisoras de la competencia. Todos estos cambios trastornan al espectador que busca al final del día un poco de entretenimiento.
La programación se debe regular con el momento que cada tipo de espectador decide pasar frente al televisor. De toda la vida a primera hora de la mañana encontramos algo de dibujitos y noticias, para salir de casa informados o estar entretenidos en el desayuno. Más dibujitos en la tarde cuando los niños tienen un rato para el ocio. Series a partir de las 21 en los días de diario, cuando la mayoría permanece en casa inmerso en la rutina. Películas los fines de semana. Por supuesto el día es muy largo y entre medio da lugar a los concursos, programas matinales, noticieros, anuncios…
Si las emisoras empiezan a descuadrar a los espectadores, muchos se verán en la necesidad de renunciar a seguir las emisiones. A fin de cuentas la televisión es un entretenimiento que pocas veces prevalece a otros, como la salida al campo del sábado o la playa el domingo estival. Luchar por la audiencia, llevando a cabo continuos reajustes, no solo no está permitido sino que además se perfila como una opción peligrosa.
En el blog de Amaya Eicken, se analiza la situación de la semana pasada de la programación en Telecinco y Antena 3, con una descarada contraprogramación entre ambas. Como muy bien se apunta desde esta entrada, esta pugna por la audiencia a la larga no ayuda a ganar la fidelidad del espectador.
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¿ Recordais aquellos tiempos en que en casa se compraba la revista Tp con la programación semanal de todas las cadenas y podias seguirla fielmente ?
@Óscar Martínez, un placer enlazarte
@Francisco, precisamente esas revistas cómo TP, Teleindiscreta y otras tantas especializadas en Tv y sus horarios están agonizando por culpa de tanta contraprogramación.
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