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Muchas personas me plantean a menudo una pregunta que parece ocultar tras de sí la mayor respuesta en el mundo de los emprendedores: ¿un emprendedor, nace o se hace? La respuesta puede ser una mescolanza de ambas posibilidades, pero dependerá en cierto modo de la actitud de los profesionales en su trayectoria.

Uno de los puntos a incentivar por el emprendedor es saber aprender con cada paso dado, reconocer que la formación vendrá siempre dada por el día a día, por lo que se hace y se dice en cada instante. Es llevar el ser autodidacta al territorio de la persona que decide iniciar su propio negocio.

Ser autodidacta y ser capaces de adaptarse a los cambios del mercado son necesidades para toda persona que desea iniciar su negocio, independientemente de si es digital o no, pero sobre todo en el primer caso, en el entorno web, donde todo evoluciona a un ritmo acelerado.

¿Es suficiente lo que se aprende en la Universidad para poner en marcha un proyecto empresarial? Lógicamente, dependerá del centro de estudios, pero la experiencia me dice que los universitarios no llegan al mercado laboral con conocimientos suficientes como para tener éxito en su primer emprendimiento, es necesario completar su formación.

Se debe prodigar el perfil autodidacta, un perfil profesional que además de trabajar esté constantemente comprobando tendencias, viendo lo que realizan otros y tratando de aplicar innovaciones a sus estrategias.

La clave de ser un emprendedor autodidacta se rige, desde mi punto de vista, en tres caminos posibles. En primer lugar, debemos aprender de lo que hacen los demás, prestando especial atención a la competencia. El emprendedor debe evitar a toda costa una miopía excesiva, dejar de mirarse el ombligo y conocer el mundo.

El segundo punto es saber reconocer los consejos extraídos de los golpes, de los fracasos. Una caída puede dejarnos dolidos como emprendedores y desanimarnos, pero también aportar sabiduría aplicable a nuestro negocio. Hasta de los fracasos más estrepitosos (cierre de empresas) se puede aprender para trabajar mejor en el futuro.

Seguir a la competencia y aprender de los errores propios son dos vías para mejorar como emprendedor, pero también es necesario poner un ojo en el extranjero, en lo que se hace fuera de nuestro país. Mirar hacia afuera, nos puede ser útil para adelantarnos a la competencia local. Hazte con las tendencias que se desarrollan en el extranjero y trata siempre de adaptarlas a tu mercado –aplicarlas sin más no tendrá éxito–. Esta simple tarea de aprendizaje propio será útil para apostar por elementos que sorprendan al público objetivo.

La autoformación es absolutamente necesaria para garantizar la viabilidad de un negocio digital en la actualidad. Las buenas ideas no cuajarán y darán resultados si no se cimentan en el aprendizaje diario del emprendedor, en saber rectificar movimientos dados en falso a partir de comprender los errores y en aprender en base a lo que hacen otros. Sé un emprendedor autodidacta para encontrar soluciones a tus problemas.

Tag(s) : emprendedor, emprendimiento, autoformación, formación