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¿Conoceis los buñuelos de humo al nitrógeno líquido (o algo parecido) de Ferrán Adriá? ¿O esa llamada por los refinados franceses "Nouvelle Cuisine" que aporta un también nuevo concepto de la tortilla española y que consiste en separar (en mi opinión muy cruelmente) la patata del huevo?

Puede que a más de uno esto le parezca una manera atroz de saltarse todo eso que ya está establecido, todo aquello que es así "porque sí", y además inexorablemente, esa gran razón en la que todos tenemos, no sé por qué, una fe ciega. "Oye mamá... ¿Por qué las gallinas no tienen labios?" pregunta un niño ante la mirada estupefacta de su madre que contesta casi enfadada por no saber la respuesta... "Pues porque sí, porque es así y ya está". Menuda situación. Menos mal que con las empresas no pasa igual. El ejemplo de la "Nouvelle Cuisine" es claro al respecto, ha creado alguna que otra controversia, pero nos sirve para ilustrar esta pequeña reflexión en la materia que me toca y que es "la empresa". La descomposición de la tortilla vende, y los buñuelos de humo al nitrógeno venden. Puede que Ferrán Adrián no sirva muchos de esos buñuelos en sus mesas, pero... por qué hablamos de él ahora? Sin duda, la estrategia es buena. ¿Por qué será que los nuevos conceptos de negocio que se sustentan sobre ideas innovadoras resultan más atractivos? ¿Por qué algunas extravagancias terminan convirtiéndose en necesidades por las que estamos dispuestos a pagar? ¿Será por que acompaña a la lógica de los tiempos, a los cambios sociales?

Ocurre por ejemplo con las habitaciones de hotel desmontables, los clubes para mujeres trabajadoras, la alimentación “inteligente”, o algo tan simple como un marco de fotos digital... Bonito regalo de Navidad para tu abuela, no? Pero haber cómo le dices tú a una señora de 80 años que tiene que quitar las 15 fotos de los nietos del mueble del salón para poner sólo uno en el que irán sucediéndose todas las fotos de todos los nietos... complicado, eh? Seguro que los que lo inventaron no tuvieron tantos problemas para introducirlo en el mercado, porque para una persona de edad media, más o menos familiarizada con las nuevas tecnologías, además de una pantalla plana en el salón, es absolutamente necesario tener un marco de fotos digital y quizás otras muchas extravagancias, en realidad poco necesarias. Bueno... a lo mejor exagero con lo del marco, pero estareis de acuerdo conmigo en que se ha creado una necesidad (no necesaria) por la que muchos usuarios están dispuestos a pagar incluso hasta 200 euros.

Sin duda, el mercado responde ante estos estímulos de originalidad e innovación. Así que, señores empresarios, aprovechemos la coyuntura.
Tag(s) : ...sus reflexiones, creatividad, empresa, extravagancias, innovacion, marco de fotos digital, negocio, nouvelle cuisine, nuevas ideas