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El fin de semana es el momento de relajarse y quizás también dedicar algo de tiempo a buscar información acerca de las noticias más relevantes de la semana. A veces nacen polémicas en las que merece la pena pararse y buscar entre los distintos argumentos que se vierten en la red para obtener una visión lo más amplia posible sobre el tema. Esta semana, entre otras polémicas, ha surgido una con el sida y la iglesia como protagonistas.

El virus del VIH es una de las enfermedades más extendidas en este nuevo milenio. Desde la década de los 80 se han llevado a cabo un sin fin de estudios para determinar las causas y los posibles tratamientos para luchar contra una enfermedad que no entiende de edad, sexo, nacionalidad, condición sexual ni estrato social. Muchos son los investigadores que siguen al pie del cañón con la esperanza de encontrar fármacos más eficaces y dar con la fórmula mágica que haga pasar a la historia esta enfermedad "inteligente".

Mientras esto ocurre es necesario seguir alerta a los peligros que conlleva exponerse a situaciones de riesgo. El uso del preservativo se ha situado como la gran medida de prevención frente a nuevos contagios. Y no es sólo el sida la única enfermedad de transmisión sexual contra la que nos protegemos cuando usamos el preservativo. Se ha repetido hasta la saciedad, pero que no sea por falta de información por lo que tengamos que lamentarnos, así que con estas líneas aprovecho y lo recuerdo.

La doctrina de la iglesia nunca ha compartido el uso de métodos anticonceptivos. Conociendo un poco el discurso que desde la misma se plantea no es de extrañar. Sin embargo en este debate no estamos hablando de uso de anticonceptivos para prevenir embarazos, ese es otro tema. Sino del uso del preservativo como modo de evitar los contagios masivos que sobre todo están afectando a los países de África. El Papa, la principal figura de la iglesia católica, ha realizado durante la semana unas declaraciones por la que ha provocado una preocupación general.

En un reciente viaje a Camerúm, Benedicto XVI ha declarado que el reparto de preservativos no es un método con el que luchar contra el sida, sino al contrario "agrava el problema". Estas palabras están condicionadas por los principios que defiende la fe católica sin embargo cuando hablamos de la vida de 30 millones de personas, habría que dejar a un lado nuestra fe y apostar por la opinión de los expertos en el tema. Las consecuencias de este tipo de mensajes no sería tan dramática si viniesen de cualquier otra persona, sin embargo que lo diga el cabeza de la iglesia cristiana es preocupante. No porque se espere que ocupando el puesto que ocupa estuviese más informado y mejor asesorado, sino por la cantidad de fieles que se dejan guiar por lo que diga la iglesia.

La iglesia tiene la obligación de asumir su responsabilidad como institución en la que confían millones de creyentes. No sólo de fe vive el hombre, la salud es fundamental para conservar ese don que la iglesia dice tanto valorar, la vida. En este asunto debemos escuchar a los expertos que están dedicando su vida a investigar incansablemente en busca de una solución para paliar los efectos del sida. Si todos ellos coinciden en el uso del preservativo como principal método para evitar nuevos contagios, poco tenemos que decir los demás. Así que se diga lo que se diga, me parece bien que el gobierno de España use dinero público para enviar un millón de preservativos a África, y también es mi dinero.

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Tag(s) : ...sus reflexiones, africa, benedicto xvi, camerum, contagio, Efectos colaterales, iglesia, investigación, lucha, papa, preservativo, sida, Usos y costumbres, VIH