La polémica está servida. Desde hace algún tiempo vengo escuchando un debate común que versa sobre la utilización de las redes sociales para encontrar empleados. Se ha llegado a polemizar esta acción en medios de comunicación generalistas, sobre todo en televisión, y se han establecido las bases de acertadas normativas para evitar que los empresarios sean más cotillas de la cuenta.
Considero que no hay que investigar a una persona para comprobar su modo de actuar según su perfil de Facebook o Tuenti, porque a fin de cuentas se trata de su vida privada. Si se emplea la información pública en Internet de un candidato para contratarlo, que sea sólo por los datos que brinda en su perfil en redes sociales profesionales (LinkedIn, Xing, Twitter), que obviamente están para cumplir esa función de facilitar la mejora laboral de los profesionales.
Se ha generalizado bastante sobre las redes sociales y las contrataciones, dejando al margen las plataformas profesionales que precisamente están para eso. Y ahora parece que existe cierto “miedo” entre los empleados por el qué dirán en las redes sociales. Pues creo que tiene una solución bien sencilla: el control absoluto de nuestra privacidad.
Un reciente estudio de Unique estima que más del cuarenta por ciento de los encuestados utiliza las redes sociales para el reclutamiento. ¿Cómo evitar que tu jefe o tu futuro jefe navegue libremente por tu perfil social digital? Algunos consejos:
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