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El cambio climático y las consecuencias que de él derivan, preocupan. Las energías renovables se convierten en tema de interés para los políticos, y los gobiernos comienzan a plantearse la necesidad imperiosa de tomar medidas al respecto. En este contexto España ha recibido felicitaciones recientemente, y es que en lo que a energía renovables se refiere parece que nadie nos supera. Los elogios han llegado nada más y nada menos que de Paula Dobriansky, vicepresidenta de asuntos globales de EEUU.

Las energías renovables no se han inventado recientemente. Resulta casi divertido pensar en los molinos de trigo, que hoy día forman parte de nuestro patrimonio, como los precursores del uso de las energías alternativas. Durante años estas fuentes de energías fueron sustituidas por otras energías no renovables y altamente contaminantes. En torno a 1970 comenzaron a escucharse las voces del movimiento social ecologista que denunciaba la fuerte contaminación a la que estabamos sometiendo al planeta.

Han debido pasar muchos años para que este movimiento se institucionalizará y los gobiernos adoptarán las medidas como parte de sus programas. En 1992 se celebraba en Rio de Janeiro la Primera Cumbre de La Tierra, que daría lugar al nacimiento del Protocolo de Kioto en 1997. Con este protocolo se introducían una serie de medidas de carácter internacional, para reducir las emisiones de gases contaminantes.

En este escenario, España se comprometió a reducir sus emisiones de gases pero en la actualidad parece que está resultando complicado cumplir lo acordado. Una solución posible pasa por impulsar las energías renovables. De este modo en 2005 el Consejo de Ministros aprobó el Plan de Energías Renovables 2005-2010, con una inversión de 23.600 millones de euros para lograr que el 12,1% de la energía primaria consumida en España en 2010 provenga de energías renovables.

El paisaje de nuestro país es la prueba más evidente de la inversión en estas fuentes de energía. España es el segundo productor de energía eólica de la UE. La energía solar es otra de las reinas al encontrarnos en el país europeo con mayor radiación solar. Para 2013 se prevé que la planta solar inagurada en Sanlúcar de la Mayor en Sevilla este a pleno rendimiento y pueda producir la energía necesaria para abastecer a toda la ciudad.

Las empresas españolas del sector energético, como el grupo sevillano Abengoa, crecen imparablemente. En estos días se han firmado los acuerdos que permiten a Abengoa seguir con su macroproyecto Solana, en Arizona ( EEUU), para crear la tercera planta solar más grande del mundo.  Muchos son los que respaldamos estas iniciativas y todos podemos contribuir con nuestro granito de arena.

Y no olvidemos que en el campo de la energía eólica tenemos todo un gigante: Iberdrola Renovables. La compañía tiene ahora mismo casi 8.000 megavatios (MW ) de potencia instalada, casi la mitad de la potencia que había en Estados Unidos a finales del año pasado. Además, planea aumentar la producción en 2.000 MW al año durante los próximos siete años.

Sólo se lo puede impedir el frenazo en la actividad crediticia que ha supuesto la crisis. En julio reafirmó estas previsiones, veremos si las confirma en la presentación a resultados del tercer trimestre, que será el próximo miércoles 25 de octubre. Ahora bien, en bolsa no le va nada bien y cae un 50 por ciento desde hace un año, uno de los peores comportamientos a este plazo en la bolsa española.

Si Iberdrola Renovables es un gigante en la producción de energía renovales, Gamesa lo es en la fabricación de las instalaciones que permiten que España esté a la cabeza en esta industria. De hecho, ésta le suministra a Iberdrola los aerogeneradores, una relación que el pasado junio les llevó a firmar un acuerdo de enormes dimensiones por el que Gamesa suministrará a Renovables entre 2010 y 2012 aerogeneradores por más de 4.000 MW.

En el campo solar la situación es más desfavorable para Solaria. Esta compañía lleva un desplome este año en bolsa del 85 por ciento. La culpa la tiene sobre todo la dificultad para hacerse con placas solares a precios razonables, lo que supone producir menos y, por lo tanto, generar más dudas sobre los beneficios futuros de las empresas de placas solares. De hecho, en el primer semestre decepcionó con sus resultados. El asunto es que, aunque somos el país con más sol, las placas solares se han venido fabricando sobre todo en China y Taiwán. Una dependencia que merma el potencial del sol español.

En este post ha colaborado Vicente Varó, Community Manager de la red social de inversores Unience y Emilio Márquez de Networking Activo.

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Tag(s) : abengoa, energía eólica, energía solar, energías alternativas, Energías renovables, energias, medioambiente, Política internacional