apple
No. No le veo ningún tipo de sentido el pasarme de mi actual iPhone 4s al iPhone 5
No. No le veo ningún tipo de sentido el pasarme de mi actual iPhone 4s al iPhone 5.
La mejor ventaja del nuevo smartphone de Apple es la conexión 4G LTE que ni siquiera está disponible en mi país (España).
Por otra parte, la batería dura lo mismo (me esperaba que hubiera mejorado). Mejora el microprocesador, la cámara delantera y el sonido del vídeo.
Por lo que, mi decisión va a ser esperar al lanzamiento del Samsung S 4 en primavera del 2013 y ver qué decido en ese momento.
Tenéis comentarios y ampliación sobre este articulo en mi cuenta en Google+
Patentes y demandas, el juego de nunca acabar
Una patente es, sin lugar a dudas, una forma de conseguir establecer un marco jurídico de protección de nuestra creatividad. Patentando una fórmula que va vinculada a un producto conseguimos proteger nuestro trabajo y evitamos que otros, aquellos amantes del trabajo ajeno, se aprovechen de él. El marco jurídico internacional hace que las patentes sean la solución a problemas de pillaje entre las marcas, definiendo qué se puede y qué no se puede hacer a la hora de crear un producto tomando ideas de otros.
Pero las patentes, a pesar de su faceta más noble, también son armas de doble filo. Como sucede con otras situaciones de protección, las normas se invierten en busca de vacíos legales o situaciones. Como se suele decir, hecha la norma, hecha la trampa. Uno de estos efectos secundarios de las patentes es el registro de patentes aparentemente absurdas para denunciar sistemáticamente empresas que las usen sin permiso. A estas personas se les podría llamar los listos de las patentes y en el mundo existen profesionales del gremio.
Steve Wozniak, cofundador de Apple, compañía inmersa en batallas legales de patentes de manera casi constante, no está muy de acuerdo en los conflictos entre empresas por las patentes y propone un sistema abierto en el que las empresas puedan intercambiar patentes entre sí sin necesidad de rubricar acuerdos económicos, hacer versiones alternativas de productos o piratear el trabajo ajeno.
Wozniak (y estoy muy de acuerdo con él), es bastante claro en esta cuestión : "Ojalá que todo el mundo acabe de ponerse de acuerdo para intercambiar patentes y que todo el mundo pueda contribuir de la mejor manera posible al uso de la tecnología para todos". Dicho de otro modo, el sistema actual de patentes es una vía para frenar la creatividad de las empresas obligándolas a controlar no solo su entorno, sino el ajeno.
En mi opinión, la protección por patentes es un sistema demasiado arcaico, del pasado, que debería ser sometido a revisión, al menos en el mundo cambiante de la tecnología, donde el diseño colaborativo y social marca el camino a seguir por miles de empresas. Las patentes son armas de protección, sí, pero también un freno a la creatividad de profesionales sin los suficientes recursos como para invertir.
Esta idea es fácil de comprender. Una PYME cuenta con una brillante idea para potenciar uno de sus productos, pero para ejecutarla debe o adquirir la pertinente patente vinculada, algo imposible por su coste, o reinventar el producto con su propia tecnología. En ambos casos, el camino seguido es enormemente costoso y supone un gasto descomunal, por lo que queda descartado por falta de recursos.
En el entorno actual, donde la inversión es invisible en ciertos mercados como el español, lanzar productos de nueva creación, innovadores y atractivos para los consumidores es una labor titánica solo al alcance de unos pocos. Las patentes son un peldaño más que se debe subir para ser competitivos en este mercado donde la creatividad, en teoría libre, depende demasiado del dinero.
Resulta también llamativo el hecho de que ciertas patentes no terminen viendo la luz, o si lo hacen, solo aparezcan en un reducido número de medios y jamás se utilizan, por afectar drásticamente al negocio de los que están posicionados en la cúspide. En estos caso entramos en el terreno de la conspiración que para tantas películas daría, y nos topamos con ejemplos dignos de películas como el supuesto motor de agua que frenó su expansión por ir contra los magnates de la gasolina.
Creo en la necesidad de compartir, de conocer lo que otros pueden hacer, de saber cómo mejorar un producto atendiendo a lo que hacen los demás, pero también en la obligación de contar con herramientas propias que ayuden a proteger nuestra propiedad intelectual. En lo que no creo bajo ningún concepto es en la concatenación de batallas legales y demandas constantes por el uso de patentes porque así, por desgracia, la creatividad no va a ninguna parte, y sin creatividad no tenemos futuro en el que soñar.
Los usuarios del iPad, unos consumidores natos
Apple sabe hacer magia, un marketing genial y crear tendencias. Y por lo general los hechizos le salen bastante bien a la empresa de Steve Jobs. La trayectoria de la empresa ha demostrado la solidez de sus productos, que cuentan con legiones de seguidores incondicionales por todo el mundo que caen rendidos ante cada nuevo invento. ¿Qué sucede cuando cupertino agita su varita y golpea, con o sin intención, a otro inmerso en el mercado que la tecnología? Pues podemos encontrar dos casos:
- Que la tecnología de la competencia termine hundiéndose y pasando al olvido, como ha sucedido con otras tablets lanzadas la rebufo del iPad o con teléfonos móviles inteligentes como el Nexus One de Google, ya fuera de producción, o el Kin de Microsoft, también en mejor vida.
- Que terceros saquen beneficios del éxito de Apple, como ha sucedido con el exitoso lanzamiento de aplicaciones a través de la Apple Store (no me meteré en las restricciones y en las comisiones con las que trabaja Apple) o el caso más significativo: que crezca el comercio electrónico y el acceso a las redes sociales desde dispositivos móviles gracias al iPad.
Puede parecer una cuestión que no guarda relación alguna, pero los últimos datos de la empresa de comida Just Eat desvelan que no es así. Según la firma, que ha estudiado los sistemas que los usuarios utilizan para navegar por el portal, el 0,5 por ciento de los accesos se realizan desde el iPad. Pocos, pero significativos porque el 34 por ciento de los visitantes desde el tablet de Apple realizan pedidos, siendo este un dato extraordinario a destacar.
Otros aparatos de Apple también captan la atención de los clientes asiduos a esta cadena de comida a domicilio pedida desde Internet: el 7 por ciento de los navegantes desde iPhone y el 10 por ciendo desde iPod Touch hacen pedidos. Las visitas diarias desde el iPhone no son para menos: más de 40.000. Dicho esto, no es de extrañar que las cifras del iPad crezcan a medida que se expanda el gadget.
Si esto sucede en un negocio de venta de comida a domicilio, que aparentemente no guarda relación directa con el marco tecnológico del tablet de Apple, no puedo dejar de pensar en las extensas consecuencias que su lanzamiento tendrá sobre estos mercados más ligados a la tecnología. La venta de libros electrónicos puede ser buena muestra de ello, ya que Amazon con su Kindle ha conseguido vender más ebooks que ediciones en papel.
/image%2F0006674%2F20241227%2Fob_be4069_foto-diciembre-2024-reducida.jpg)