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7 cualidades del perfil del nuevo consumidor de música
¿Cómo es el perfil del consumidor de música actual? Un nuevo entorno puede servir para definir el fondo y la forma del aficionado a la música en los tiempos que corren: Las redes sociales y el nuevo paradigma de Internet, con un notable impacto sobre la industria musical y generando nuevos hábitos de consumo que por desgracia no son aprovechados por las grandes multinacionales como las discográficas. Vivimos en un entorno cambiante y la industria musical parece no saber adaptarse a ello. En mi opinión, el nuevo consumidor de música es así:
Proactivo y participativo. Se trata de un consumidor capaz de opinar sobre la música, que necesita definir su posición y que lo hace a través de redes sociales, servicios de crítica online, foros, etc. No es un receptor pasivo de discos que lee revistas en papel, sino un agente más en el proceso de desarrrollo comercial de un producto comercial.
Cómodo. La computación en la nube a través de servicios como Spotify ha demostrado que el consumidor de música 2.0 busca la comodidad ante todo. Tener cuantas más canciones a su disposición sin descargas o accesos a su disco duro, con el sistema de búsqueda más sencillo y a poder ser sin pagos de por medio -sobre todo en España-. Los sistemas de música bajo demanda han demostrado que en nuestro país aún queda espacio para hacer negocio.
De ideas claras. No es una novedad al 100 por 100, pero se certifica con Internet. Los consumidores de música tienen las ideas muy claras. Son capaces de consumir la música que les gusta y nada más. Van a tiro hecho a por sus artistas preferidos, sin aspavientos, y difícilemnte alteran sus preferencias base. Se trata de un consumidor altamente segmentado por géneros musicales e incluso grupos, más ahora con las comunidades de Internet.
Amante del directo. Mientras que las compras de discos han descendido notablemente, la oferta digital todavía no termina de cuajar en España, la asistencia a conciertos y espectáculos musicales sigue copando el interés de los fans. Es precisamente esta vía de negocio la que más están sabiendo explotar las discográficas y la que, a fin de cuentas, aporta ingresos al mundo de la música. El consumidor social no solo sigue atento la agenda de conciertos, sino que está dispuesto a comprar tickets online (sobre todo los más jóvenes).
Conocedor del streaming. Tanto para escuchar música como para ver videoclips y hasta conciertos online (Youtube ha demostrado que se puede, y de qué forma). El nuevo consumidor de música ha entrado de lleno en la tecnología streaming y se siente cómodo con ella. Buena muestra de ello es el éxito de los videoclips en Youtube.
No tan mainstream. El consumidor de música online sabe lo que es un grupo independiente y cómo funciona este canal. Es obvio que lo mainstream sigue aportando la nota dominante en Internet, pero las herramientas propias de la Web Social han potenciado la promoción de nuevos artistas y el conocimiento de estos por parte del público.
Limitado. A pesar de estas atractivas características, el público que llega a los medios de Internet y a los diferentes soportes musicales no deja de ser limitado. La expansión de la red, aunque creciente, no deja de ser la que es en España; a esto debemos sumar la falta de confianza / hábito en sistemas de micropagos digitales tan necesarios en esta industria (iTunes, cuotas Spotify, etc.)
Medidas absurdas para la televisión en Internet en Italia
Los políticos pecan a veces de ingenuos o cuanto menos de poco conocedores de la realidad de las nuevas tecnologías. Quizás en demasiadas ocasiones. Esto es precisamente lo que sucede en Italia, donde un decreto del gobierno prevé obligar a obtener una licencia oficial a los sitios de Internet que emitan vídeo. Los medios digitales italianos tendrán, por tanto, que acordar una licencia especial de emisión, al igual que sucede en la televisión, para poder lanzar imágenes en movimiento a la red.
La medida es inverosímil y parece anclada todavía en la emisión analógica por canales de la televisión. Siendo Internet una plataforma global y con un crecimiento descomunal, sobre todo a partir del auge de las redes sociales y la Web 2.0, considero que es completamente absurdo tratar de poner freno a la emisión de vídeos obligando a la adquisición de licencias. Sería cómo poner una mordaza a cada usuario o entidad independiente que quisiera publicar algo.
El coste de emisión de vídeo en Internet no es elevado en comparación con la televisión, y el beneficio que se obtiene trabajando el vídeo en la red tampoco es ni por asomo equiparable a las cifras dotadas de tres ceros o más por las que se venden los anuncios en el medio audiovisual tradicional. ¿Qué se pretende generar con esto? Lo cierto es que más allá de frenar la creatividad de la gente y poner freno a la libertad de expresión, no imagino otra cosa.
Pedir licencia para que una página web pueda trabajar con vídeos es completamente absurdo. Primero, porque se estará intentando poner frontera a un mundo digital donde en otras ocasiones ha quedado palpable que es completamente imposible. Segundo, porque se acabaría con toda la espontaneidad audiovisual que se ha generado durante estos últimos años en la red, con creaciones de referencia como Malviviendo, Qué vida más triste, Mundoficción, etc.
La medida, que según la oposición solo busca defender los intereses de Berlusconi, pretende trabajar en teoría en favor de los derechos de propiedad intelectual dentro del mundo audiovisual en Italia. Pienso que existen otras formas de defender estos derechos que gravando a los webmasters con un impuesto especial por emitir vídeos desde su páginas webs. La pregunta es, ¿qué pasará con plataformas como Youtube, que en muchos casos cuentan con licencias oficiales de compañías audiovisuales para colgar tráilers y vídeoclips?
Se está tratando de poner coto a un sistema con medidas de hace medio siglo aplicadas a otro formato que nada tiene que ver con la velocidad y espontaneidad con las que se mueve Internet. Esperemos que en España, al Ministerio de Cultura no le dé por plantear medidas similares: no creo que sean capaz de meterse en más berenjenales después de la polémica que ha levantado en la red la "Ley Sinde".
Más en la red.
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