redes sociales
Un consumidor sabio y punzante
La sociedad evoluciona muy estrechamente de la mano de la tecnología. Aunque algunos consideran que el hombre es quien da los saltos y que la tecnología no es más que un mecanismo o un instrumento que se amolda a nuestros deseos e inventiva, lo cierto es que crecemos en el tiempo y en el espacio modificando nuestras conductas cuando interactuamos con los avances tecnológicos. Las redes sociales son un ejemplo de cómo los nativos digitales y los cercanos a estas generaciones están adquiriendo hábitos muy diferentes al de sus progenitores.
Esto me lleva a pensar en el perfil del nuevo consumidor, el que navega a diario por Internet para consultar noticias, leer blogs, adentrarse en foros y comentar las actualizaciones de estado de sus conocidos en las redes sociales. Kantar Worldpanel ha presentado un estudio titulado “Una oferta diferente para el consumidor de hoy” en el que define las principales características del consumidor del siglo XXI.
Somos inquietos, expertos, únicos y tecnológicos, según el informe, que reconoce el potencial de Internet como canal de comunicación óptimo para conseguir los productos que deseamos. Y no solo como soporte para obtener información directamente de páginas web de críticas de productos o de comentarios en foros, sino también para comprar: el 14 por ciento de los hogares encuestados admite haber comprado productos de "gran consumo" desde la red.
Así, a los perfiles tradicionales de consumidores Kantar Worldpanel añade ahora los e-consumers o consumidores electrónicos, que acostumbran a conectarse a Internet tanto desde casa como en el trabajo y que acceden a información sobre productos a través de portales web. Son los consumidores que forman parte del presente y que el marketing debe comenzar a tener en cuenta si desea evolucionar.
Las redes sociales juegan un papel definitorio en este sentido, ya que aquí es donde las recomendaciones adquieren especial valor. Lo que antes los foros promovían con usuarios aparentemente anónimos y separados a miles de kilómetros, las redes sociales lo acercan a nuestro quehacer diario con nuestros amigos más inmediatos comentando nuestras acciones.
Pregunta: ¿Os habéis decantando alguna vez por un producto o servicio (ordenador, restaurante, viajes, lugares de marcha, etc.) al leer el comentario de algún agregado de vuestras redes sociales? Seguro que os sorprenderéis al analizar vuestras respuestas.
Más en la red.
Adict@s a las redes sociales
No lo voy a negar: buena parte del éxito de las redes sociales se debe a la pasión que los jóvenes, nativos digitales, han puesto sobre este asunto de las redes sociales. Viven y conviven a diario en estas webs 2.0 propias del Internet que nos conquista hoy, y residen en estas plataformas con amigos, familiares y conocidos, interactuando entre sí como en la vida real o más bien cómo un complemento a esta e inventando nuevas formas de relacionarse.
Las redes sociales nos han cambiado la forma de ver el mundo, de actuar día a día. Ya cuando nos conectamos por la mañana no miramos primero el correo electrónico, nos conectamos a Facebook para responder lo que nos han escrito en el muro quién se durmió más tarde que nosotros o quién se ha despertado temprano. Al menos así lo anota un estudio realizado por las consultoras Oxygen Media y Lightspeed Research, que analiza el perfil del consumidor de redes sociales y se centra en el uso que ellas hacen de estas plataformas.
Un tercio de las mujeres de entre 18 y 34 años admite conectarse a Facebook recién levantadas incluso antes de ir al baño, según este estudio que contó con la colaboración de 1.605 personas consumidoras de redes sociales de manera habitual. Sondeando a conocidas he podido comprobar que esta afirmación, por increíble que parezca, es una realidad, especialmente en aquellas chicas que cuentan con acceso a Internet desde el teléfono móvil que ni se mueven de la cama para esta primera consulta matutina.
De hecho, esta encuesta especializada en las chicas apunta que un 57 por ciento de las encuestadas admite que habla más con sus amigos y conocidos a través de la red que en el plano físico. Además, el 39 por ciento se declara "adicta al Facebook". Luego no me extraña nada que estudios científicos equiparen las reacciones químicas del cuerpo cuando nos conectamos a una red social y cuando estamos con alguien en persona.
Por otra parte, el hecho de que las chicas encuestadas admitan que en ocasiones estarían dispuestas a organizar citas con personas que solo conocen a través de Facebook demuestra que la red social horizontal es un "todo-en-uno" en toda regla, pues lo que a priori creció como un cúmulo de conexiones sociales virtuales generalistas, ha terminado derivando en una aplicación que vale para absolutamente todo.
Obviaré algunas conclusiones del estudio que rozan lo humorístico y que versan sobre fotos en según qué situaciones sociales, pero me quedaré siempre con aquello de conectarnos a las redes sociales a primera hora de la mañana, antes de ir al aseo, de desayunar y casi de dar los buenos días a nuestros vecinos de casa. Estos son los buenos días digitales que han nacido en el ámbito de los medios sociales.
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Puede parecer de leyenda y hasta místico considerar que las redes sociales cuentan con poderes especiales capaces de despertar reacciones en los internautas. Pero así es: El Centro de Estudios de Neuroeconomía de la Universidad de Claremont (EE UU) ha realizado un estudio sobre las acciones de las personas en las redes sociales, apuntando que sirven para mejorar la empatía y que se nutren de estas plataformas para dar a conocer los momentos de euforia.
El caso del Mundial de Sudáfrica es un buen ejemplo: a cada nuevo gol de la selección del usuario, la red social de microblogging Twitter, Facebook, Tuenti y otras plataformas de medios sociales entraban en éxtasis virtual contagiándose de la alegría de sus seguidores. El experimento realizado por el profesor Paul Zak demostró, además, que Twitter puede ser una plataforma óptima para reducir el estrés de las personas.
El experimento contó con la colaboración del periodista Adam Penenberg, que cubrió la historia para la revista Fast Company y que solo tuvo que permanecer en una sola sin compañía física durante diez minutos. El informador únicamente accedió a un equipo para poder interactuar con otras personas a través de Twitter durante los diez minutos que duró su "aislamiento" de la realidad.
El resultado del experimento demostró que los niveles de las hormonas del estrés, cortisol y ACTH, habían bajado 10,8 y 14,9 por ciento cada una, y que el nivel de oxitocina había aumentado un 13 por ciento en comparación con análisis de sangre realizados en momentos previos al experimento. Penenberg no solo redujo sus niveles de estrés, sino que también empatizó más con los usuarios de la red social, se sintió "más parte del grupo".
Podríamos decir sin miedo a equivocarnos que las redes sociales son una nueva forma de actuar y participar en sociedad. El mundo analógico sigue ahí, triunfando, feroz, pero las relaciones digitales abren nuevos horizontes. Queda claro que el networking a través de Internet nos beneficia tanto en el terreno profesional como en el personal, pero no debemos olvidar que las relaciones personales siempre deben estar ahí, existir y cultivarse aunque los factores de la química se mantengan.
Muy interesante me parece la conclusión del profesor que admite que "el cerebro parece ver la interacción virtual como si las personas estuvieran junto a nosotros", por lo que al parecer no se distinguen las relaciones sociales en directo o "en diferido" a través de Internet. Sin duda, un paso más en el estudio de las redes sociales y de Internet como medio de comunicación de masas.
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