el cambio de modelo economicos
El 27% de los consumidores se guía por las redes sociales para comprar
Un estudio realizado por Nielsen desvela que 3 de cada 10 españoles se guía por las redes sociales a la hora de realizar sus compras. El dato revela la fuerte presencia de estas plataformas Web 2.0 en nuestro día a día y demuestra que son zonas de influencia de formación de opinión para nuestras compras.
Así, que un 27 por ciento de los encuestados admita que recurre a las redes sociales para buscar información sobre los productos que va a comprar nos lleva a pensar que las opiniones de conocidos, familiares y amigos emitidas a través de las redes sociales son claves.
No obstante, no todo el mundo está dispuesto a emitir una opinión cuando ésta es negativa. Sólo el 26 por ciento de los encuestados reconoce haber comentado su opinión poco favorable sobre un producto, frente al 74 por ciento que reconoce opinar solo cuando tiene algo positivo que decir.
Más información | Muy InternetCommunity Manager externo como solución social media para las PYMES
Hace unos días comentaba sobre la relación que existe entre PYMES y redes sociales, una conexión que muchos no saben ver lo importante que puede llegar a ser -la mayoría- y de la que se pueden extraer numerosas conclusiones. La relación entre ambos conceptos tiene resultados positivos para el mundo de la empresa en la mayoría de los casos, a pesar de que todavía el número de empresas de pequeño tamaño que recurren a las redes sociales no sea muy elevado.
Un informe del IE Business School y la agencia de publicidad NCA ha analizado la utilización que el mundo de la empresa da a las redes sociales. Las grandes firmas españolas son más dadas a realizar campañas en redes sociales que las pequeñas empresas, como es lógico, y los ingresos por publicidad en estas plataformas crecen cada año.
Así, y según datos de Zenith Media, la inversión publicitaria en este segmento del mercado digital rondará los 14 millones de euros durante el 2010. Sin duda alguna, una cifra poco desdeñable para tener en cuenta que solo estamos hablando de inversión en redes sociales, no de publicidad digital en su sentido más global, y que demuestra que la Web 2.0 interesa a las marcas.
Según anota la investigación, uno de los principales problemas que se detectan en la penetración de las PYMES en las redes sociales es la falta de atención a Internet de los empresarios más tradicionales. Y es que según reconocen los datos, el mayor grado de penetración en redes sociales se detecta en empresas que se dedican a la venta a través de Internet y en empresas del sector tecnológico.
Lo cierto es que la inversión necesaria para tener presencia en redes sociales es muy reducida en comparación con los medios de promoción tradicionales. Y no todas las empresas necesitan tener la figura del consabido community manager con un sueldo al mes para gestionar sus perfiles en la Web 2.0, hay muchos community manager profesionales con los que se les puede externalizar nuestro social media.
Obviamente, una PYME no necesita embarcarse en una estrategia de social media a gran escala como sí sucede con las grandes empresas, pero esto es también una ventaja más para conseguir reducir costes en inversión de promoción. Además, las redes sociales permiten segmentar el público al que nos dirigimos, por lo que siempre estaremos apuntando a nuestra clientela.
Más en la red
La vida de la publicidad viral
La publicidad viral es una de las modas más constantes de estos últimos años en Internet, que cómo todas las modas y booms acabará desgastándose de tanto usarla con el hastío de unos consumidores cada vez menos receptivos. Todas las grandes marcas se pelean por perseguir el concepto de viralidad cuando en realidad sólo debería aplicarse en determinados casos, sobre todo en las redes sociales, que son entornos propicios a estas campañas. Pero para conseguir un buen viral hace falta algo más que mucha imaginación: la atención de un público que ahora, a diferencia de en la publicidad tradicional, está vivo y da su opinión, positiva o negativa según su criterio independiente.
Tener una buena idea para una campaña de marketing viral es necesario. La planificación es igual de necesaria en estos casos, pues se necesita una estrategia clara, preparada y abierta a cambios en tiempo real durante el transcurso del viral. Y es que puede que nuestro mensaje se interprete de una forma determinada ajena a nuestras intenciones dado el interactivo del medio al que se expone el mensaje.
Un caso significativo fue la campaña "Esto lo arreglamos entre todos", en la que la Cámara de Comercio y otras entidades apostaron fuerte económicamente, y que contó con el apoyo de expertos publicistas nacionales, pero cuyo resultado final fue completamente contrario. El objetivo fue convencer al ciudadano para que arrime el hombro, y lo arrimó, sí, pero no para colaborar, sino para criticar la campaña.
Y lo más humorístico fue la contra-campaña que se marcó de manera anónima y que con una ínfima inversión consiguió aunar fuerzas e impactar más que la campaña original. Así funcionan los virales en las redes sociales: el ser humano está completamente vivo en la red y sabe cuándo y qué debe decir. El resultado de este experimento del marketing demuestra que en la red no caben ciertas argucias antes posibles.
Que el usuario tenga sangre por sus venas y pueda demostrarlo también me lleva a pensar en otras campañas virales que se han gestado lejos de grandes marcas y que se han desarrollado por obra y gracia del internauta aficionado. Un caso reciente es el de la firma Smirnoff, que se vio involucrada en un portal viral de éxito realizado por una persona completamente ajena a la marca.
En este caso, la marca de alcohol actuó directamente sobre el portal, que invitaba a los internautas a participar en un juego para el que era necesario comprar un producto de la firma, y decidió promover el cierre de la página para impedir que su imagen quedase mancillada de alguna forma. Esta idea web que se fraguo fuera de los despachos de los directivos de marketing de la empresa estaba funcionando incluso bien.
La publicidad viral es imprevisible. Por un lado, la misma que tu ejecutas, la que sale de tus planes, puede tornarse en tu contra si te descuidas (o si los usuarios quieren); por otro, los mismos internautas pueden generar campañas capaces de hacer sombra a tus acciones más medidas. La pregunta es: ¿compensa embarcarse en campañas de publicidad viral?
Más en la red.
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