el cambio de modelo economicos
Manual de uso del blog corporativo
Muchos amigos y amigas me preguntan sobre la utilidad que tiene lanzar un blog corporativo para su empresa. Suelo contestarles que es un paso más dentro de la estrategia de construcción de la identidad de una marca, un paso dentro de un camino que es mucho más amplio que simplemente tomar la decisión de abrir o no un blog. Un blog corporativo no es más que un escaparate abierto a la conversación con usuarios y consumidores de Internet donde queda reflejada toda la ideología de la empresa y donde podemos dialogar de tu a tu con nuestros clientes y proveedores.
Para crear y posteriormente mantener un blog corporativo lo primero que se necesita es una razón. Una razón y un plan de "ataque". Como en otras ocasiones he dicho, en el terreno de las redes sociales, siempre debemos cuestionarnos los porqués y los como de las cosas. Si deseas que tu empresa tenga un blog corporativo debes tener claro que con él llegarán una serie de obligaciones y un catálogo de objetivos. Aparte, hay que tener muy claro que hay que destinarle recursos en el tiempo, lo que se empieza no se debe acabar de mala manera, sino que hay que contar con personal motivado que mantenga dicho blog corporativo, ya sea un community manager o personal directivo o de comunicación de la empresa.
Para hacerlo bien se deben invertir ciertos recursos, que generalmente se traducen en tiempo, pues la fuerza de trabajo ya existe en la empresa.
En primer lugar, el blog deberá permanecer actualizado periódicamente, esto es, al menos una o dos veces por semana, de lunes a viernes, siempre en horario laboral (incluso evitando si es posible los viernes y lunes por la mañana). De nada valdrá que tu empresa tenga un blog corporativo cuya última actualización data de hace seis meses. Se trata de un punto informativo más para tus clientes y las sensaciones que transmita configurarán la opinión de estos sobre la empresa.
En segundo lugar, un blog corporativo no es únicamente una extensión de la página web oficial. No repitas contenidos en el blog que ya estén presentes en el portal corporativo. Procura ofrecer artículos inéditos, relacionados con la temática de tu sector empresarial. Comenta noticias del sector, da a conocer tus noticias internas, presenta informes, análisis sobre la evolución de tu marco de operaciones, etc.
Recuerda siempre que estás en un blog y actúa como tal. Puede que en tu página corporativa los comentarios de los usuarios siempre lleguen por correo electrónico, pero en el blog las opiniones deben fluir de manera libre. No recurras nunca a la censura para deshacerte de las opiniones más incendiarias y trata siempre con respeto al consumidor, que no es ni mucho menos tonto.
También es importante que mantengas conectado el blog a las redes sociales. Paginas y Grupos en Facebook y/o perfil en Twitter te ayudarán a conseguir seguidores y a interactuar con mayor agilidad. Recuerda que en FB se prima la comunidad, y Twitter se prima la comunicación. Promocionar tus post en las diferentes redes sociales también te ayudará a ganar usuarios. Pero ten en cuenta el principal peligro de estas redes sociales: el ruido. Trabajar con una estrategia establecida de antemano te dará los mejores resultados.
Un blog oficial te ayudará a mejorar el posicionamiento de tu web, pues las actualizaciones acabarán con el carácter estático clásico de las webs corporativas.
En definitiva, disfrutar de un blog corporativo en una empresa es una buena forma ofrecer información actualizada y dinámica a través de tu dominio oficial, pero también requiere de ciertas responsabilidades y de una mínima planificación para que funcione. ¿Cómo gestionáis los blogs corporativos de vuestras empresas?
Consejos sobre cómo evitar que tu jefe o tu futuro jefe navegue libremente por tu perfil social digital
La polémica está servida. Desde hace algún tiempo vengo escuchando un debate común que versa sobre la utilización de las redes sociales para encontrar empleados. Se ha llegado a polemizar esta acción en medios de comunicación generalistas, sobre todo en televisión, y se han establecido las bases de acertadas normativas para evitar que los empresarios sean más cotillas de la cuenta.
Considero que no hay que investigar a una persona para comprobar su modo de actuar según su perfil de Facebook o Tuenti, porque a fin de cuentas se trata de su vida privada. Si se emplea la información pública en Internet de un candidato para contratarlo, que sea sólo por los datos que brinda en su perfil en redes sociales profesionales (LinkedIn, Xing, Twitter), que obviamente están para cumplir esa función de facilitar la mejora laboral de los profesionales.
Se ha generalizado bastante sobre las redes sociales y las contrataciones, dejando al margen las plataformas profesionales que precisamente están para eso. Y ahora parece que existe cierto "miedo" entre los empleados por el qué dirán en las redes sociales. Pues creo que tiene una solución bien sencilla: el control absoluto de nuestra privacidad.
Un reciente estudio de Unique estima que más del cuarenta por ciento de los encuestados utiliza las redes sociales para el reclutamiento. ¿Cómo evitar que tu jefe o tu futuro jefe navegue libremente por tu perfil social digital? Algunos consejos:
- Marca tu privacidad. Configura tu perfil con las opciones de privacidad más altas. No dejes que directamente desde buscadores y sin ser amigos en la red social se puedan visionar tus contenidos.
- Fotos, vídeos y demás material audiovisual también se puede someter a opciones de privacidad. Con un par de minutos elegirás los álbumes públicos y los privados, y clasificarás tus fotos "menos públicas".
- Cuídate con los comentarios. Con esto no quiero decir que se te cortes al decir cosas, sino que simplemente valores el contexto, las personas que se encuentran etiquetadas en una foto, vídeo, etc.
- Por último, nunca cuelgues algo que no quieres que se vea. Sentido común siempre.
Los famosos y las redes sociales en la era digital
Vengo siguiendo desde hace algunos meses una tendencia que se está convirtiendo en la última moda dentro del mundo de la farándula y el espectáculo: la entrada en redes sociales de artistas, deportistas y profesionales mediáticos de diferente rango. Lo que parece que se está introduciendo ahora como novedad en España lleva años impuesto en EE UU como una tradición más. Es la mejor herramienta que disponen hoy día los famosos para comunicarse sin intermediarios de tu a tu con sus fans.
Los mismos informativos de televisión de las cadenas norteamericanas apuntan a sus perfiles en Facebook y Twitter al terminar la sesión de noticias para que los espectadores trasladen el debate de la Tv a las Web 2.0. No hablemos ya de otros formatos televisivos como los programas de ocio nocturno o late shows o referentes de la televisión como Ophra Winfrey (estrella seguida por millones de fans).
También los deportistas se han subido al carro de las redes sociales. Durante el Mundial de Sudáfrica se ha incrementado el número de profesionales del deporte que acudían a las redes sociales para informar a sus fieles. Y es que Twitter se ha transformado en un canal más de información, que "compite" con diarios deportivos y en ocasiones hasta actúa de fuente para éstos.
Es inevitable mencionar casos como el de Iniesta, ejecutor del gol del Mundial, que cuenta con una nutrida página en Facebook (más de 2 millones de seguidores) en la que interactúa con bastante efectividad, o Sergio Ramos, que hace lo propio en Twitter. Por algo se quejaron cuando se les prohibió entrar en las redes sociales durante la competición.
El mismo Paulo Coelho publica tweets a diario e interactúa con sus lectores de medio mundo a través de la red de microblogging. También penetra con fuera entre los artistas: David Bisbal, Juanes, Alejandro Sanz, La Oreja de Van Gogh, Hombres G o Miguel Bosé pasean por Twitter sus momentos profesionales y sus reflexiones personales, atendiendo a los fans.
¿Qué no debe hacer un famoso en una red social? Pues utilizarla meramente como un reducto de spam de sus nuevos discos, películas, etc. Por esta razón han caído cuentas de Twitter de famosos y la propia comunidad ha perdido el interés. No es necesario contar las peculiaridades de la vida privada -caso Aston Kutcher-, pero sí abrir nuestro abanico de comentarios más allá de lo profesional.
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