Las empresas demuestran su fortaleza en crisis contratando publicidad
Vivimos en una etapa de incertidumbre económica internacional, donde muchos empresarios y grandes corporaciones desconocen hacia donde virará el mercado y dan sus pasos siempre sobre seguro. O en cualquier caso los propios inversores se mueven en un terreno de inversión conservadora que hace difícil el avance de nuevos proyectos.
Esta falta de seguridad ha acabado con las inversiones que suponen el más mínimo riesgo y reducido la inversión en terrenos como el publicitario.
A fin de cuentas, cuando se debe prescindir de algo de cara a ajustar las cuentas, no se reduce el número de unidades manufacturadas de un producto o se merma su calidad, sino que se tira directamente a reducir la inversión en marketing y publicidad. Así, aquellas empresas que se desmarcan de esta tendencia de reducción de inversión en publicidad en tiempos de crisis son las que mantienen su status. El usuario en crisis económica es más infiel que nunca, para ejemplo el fenómeno de las marcas blancas.
El secreto para las marcas no pasa tanto por reducir el precio del producto sino por ofrecer algo diferencial y con valor. Manteniendo la promoción publicitaria y probando nuevos canales cómo Internet.
Sí, la publicidad es una forma más de mostrar la fortaleza empresarial de nuestra corporación y se ha convertido en el ritual perfecto para recordar al público y a la competencia que la crisis no nos afecta. Y digo ritual porque precisamente con la celebración de la Super Bowl en EE UU se ha producido una situación que define perfectamente esta conclusión.
La cadena que emite anualmente este evento de masas estadounidense, la CBS, ingresó 153 millones de euros por la contratación de espacios publicitarios audiovisuales durante la emisión. Algunos anunciantes de primer nivel son: Audi, Chrysler, Budweiser, Honda, Hyundai, Motorola, Volkswagen, Coca-Cola, Dove, Intel, Kia, Taco Bell, Bridgestone o Dockers.
La sorpresa de la edición de la Super Bowl de este año fue la inserción de un anuncio de Google, que tomó forma de corto titulado "Parisian Love" donde la empresa destacaba cómo el buscador se ha convertido en un elemento del día a día de las personas que utilizan Internet. La tecnológica demuestra su poderío anticrisis publicitándose junto a firmas de primer nivel.
Otro caso de anuncio relevante en la Super Bowl fue el de Toyota, que aprovechó el evento masivo para disculparse ante los consumidores por los problemas técnicos detectados en algunos modelos de vehículos fabricados y vendidos en zonas como EE UU, Japón y Europa. Esta campaña de dos spots, más que una declaración de potencia, fue un digno mea culpa en toda regla.
La media de precio por espacio publicitario durante la Super Bowl es de 2,1 millones de euros. La densidad de la cifra deja claro que solo los anunciantes de primer nivel pueden tener acceso a estos espacios. Y es que aparecer delante de más de 130 millones de espectadores y en el evento que mayor impacto audiovisual causa en EE UU, no es moco de pavo.
Crece el spam en las redes sociales
Las redes sociales no se libran del spam o los mensajes basura no deseados. Esta insana tendencia está creciendo especialmente durante estos últimos años. Así, en 2009 y según un estudio de Sophos, el spam creció un 70 %. Este detalle es directamente proporcional al gran boom que sufren las redes sociales, sólo Facebook ya ha llegado a los 400 millones de usuarios registrados, lo cual hace muy goloso crear aplicaciones malware especialmente para estas grandes redes sociales. Desgraciadamente el spam es rentable para los criminales.
Los usuarios de las redes sociales deberían estar altamente concienciados con la seguridad de los sistemas que incluyen estas plataformas. Un 57% de los encuestados asegura haber recibido mensajes no deseados a través de redes sociales, siendo un dato muy elevado y preocupante.
De especial importancia es controlar los niveles y filtros de privacidad que ofrecen las redes sociales, porque una cosa es dejar abierto completamente un perfil online para desarrollar nuestra identidad digital pero hay que tener en cuenta que nuestra información sensible la puede leer "cualquiera", incluyendo robots automatizados que captan nuestros datos personales.
Particularmente en las redes sociales profesionales se dan muchos casos de perfiles que envían ofertas de trabajo dudosas que prometen mucho a todo perfil que localizan de forma indiscriminada.
También son cada vez más habituales el que contactos de confianza hayan sido infectados por un troyano que se dedica a enviar mensajes privados a toda la lista de contactos en las redes sociales con url que llevan a propagar viralmente los troyanos. Un mensaje del tipo: "mira esta foto", en varios idiomas (español, portugués, inglés), es algo frecuente de recibir. En estos casos lo mejor es avisar a nuestro contacto de confianza infectado para que mejore sus controles de seguridad en su conexión a internet, la formación en temas de seguridad informática tanto a nivel personal cómo corporativo es una prioridad presente y futura a tener muy en cuenta.
Una Internet más segura para todos es cuestión de formación
El pasado martes 9 de febrero se celebró en más de 60 países de todo el mundo el Día de la Internet Segura, "festividad" nacida directamente del pagano mundo de los chips y que se integra en el calendario de eventos anuales sonados en los medios de comunicación. El objetivo de esta fecha es promover la creación de entornos de navegación seguros en la red.
Queda claro que Internet es un inmenso océano donde se pueden encontrar contenidos de infinidad de temáticas y para millones de gustos. Gracias a esta pluralidad, la red de redes se ha convertido en una revolución temática al dar espacios a voces que en los formatos de comunicación tradicionales (Televisión, prensa y radio) nunca tendrán cabida. Con todo, nunca debemos perder el rumbo y olvidar que no todos los contenidos son para todos los públicos.
Precisamente desde la Comisión Europea y coincidiendo con la celebración de esta cita anual, la clase política ha solicitado mayores medidas de protección en redes sociales para los menores de edad. Según el informe publicado por la entidad europea, el 40% de las redes sociales dan cobijo a usuarios menores de 18 años. Huelga de decir que plataformas como la española Tuenti permiten el registro a partir de 14 años, pero cuenta con medidas de comprobación para evitar registros de personas de menor edad, siendo una red pionera por su preocupación en estos temas, algo de agradecer a sus gestores.
Considero loable pedir medidas de seguridad más férreas para proteger a los menores de edad en Internet y en las redes sociales; es una iniciativa completamente lícita y previsible. Sin embargo, pienso que estas medidas deberían ir siempre acompañadas de procesos de aprendizaje y concienciación social en la utilización de estas plataformas 2.0. Si entrenamos al usuario en las buenas prácticas se mermarán los riesgos. Ante todo no hay que olvidar que los padres deben recibir también formación en seguridad y buenas prácticas en Internet pues sus propios retoños saben más de Internet que ellos mismos.
Son los padres los responsables de controlar la navegación en sus hogares.
Medidas para proteger a los menores sí, pero siempre acompañadas de charlas en colegios sobre redes sociales, que definan qué son estas plataformas y brinden consejos prácticos sobre su utilización, clases tanto para los hijos cómo para los padres. Seguro que si más de un menor conoce las implicaciones legales que tiene la usurpación de identidad en Internet se lo piensa dos veces antes de acceder a perfiles ajenos a modo de broma.
Si es que muchos desconocen por completo la existencia de políticas de privacidad internas en redes sociales que permiten, por ejemplo, hacer que un perfil sea solo visible para las amistades aceptadas. Eso sin contar las diferentes opciones que ofrece la publicación de contenidos en "muros" y similares a la hora de filtrar quién y cómo se accede a las actualizaciones de nuestro perfil
Más protección acompañada de concienciación y formación social. A fin de cuentas, dotar de contenido propio como imágenes y comentarios una red social es una cuestión de puro sentido común si cuentas con la formación apropiada: nunca publiques / publicites en Internet aquello que en la vida real no quieres que sea visto. No está tanto prohibir contar nuestra vida en Internet como enseñar qué se debe contar y en qué lugar. Lo que dice el refranero popular: el arbolito, desde chiquitito.
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