¿Es Internet un derecho universal humano?
Vivimos en una época de debate abierto sobre la red y la sociedad de la información, de controversias sobre los pagos de impuestos especiales a proveedores de contenidos o sobre regulaciones de portales, la neutralidad de la red está en entredicho. El marco legal actual bastaría para regular Internet pero esto no basta para los lobbys y políticos que quieren censurar a los internautas y tener bien atado todo lo que se mueve en la red, mientras que una encuesta realizada por la BBC determina que cuatro de cada cinco internautas creen que el acceso a la red debería ser un derecho humano.
Y razón no les falta a los internautas que piden que el acceso libre y seguro a la red sea un derecho universal humano. Internet ha cambiado nuestra forma de ver el mundo, de actuar. Nos informamos más y, en algunos casos, hasta mejor, gracias a los focos informativos que se desarrollan en la red. Los medios de comunicación tradicionales se han adentrado en estos territorios tecnológicos con relativo éxito y han cambiado nuestros hábitos a la hora de consumir información de actualidad.
A la par de la tradición mediática se han desarrollado proyectos exclusivos de Internet, nativos digitales, que, sacando partido de ciertos nichos temáticos, han sabido cazar al usuario necesita de información y convertirse en referentes en Internet. A todo esto debemos sumar el último invento de éxito: las redes sociales, que son la morada virtual de muchos y una nueva forma de socializar con amigos y conocidos.
Un total de 27.000 personas encuestadas por GlobeScan para la BBC no pueden estar equivocadas en relación al uso de Internet. Puede que la red no sea todavía un derecho humano, pero en los países industrializados está actuando como tal. La revolución digital nos ha pillado a todos los ciudadanos del primer mundo y ya no podemos escapar de ella. Eso sí, todavía nos quedan muchos caminos por abrir.
Que Internet sea o no un derecho universal humano es algo que se debe debatir en los fueros jurídicos del mundo, pero desde luego, llegar a esta situación sería sumamente optimista para todos, porque de convertirse en un derecho humano, se debería facilitar el acceso a la red y generar infraestructura para ello, algo completamente necesario para mejorar el futuro digital.
Películas de cine (Marzo 2010)
Redes sociales, tecnología y catástrofes naturales
La naturaleza es hasta cierto punto impredecible, pues nos sorprende con hitos bellos estudiados por la ciencia como la fotosíntesis, pero también con catástrofes que destrozan países como terremotos y tsunamis. La relativa ventaja que tenemos los seres humanos sobre la madre naturaleza es que nosotros también podemos llegar a ser impredecibles en según que circunstancias y nos adaptamos prácticamente a todo, reaccionando de forma inmediata.
¿Quién podría imaginar hace dos décadas que un terremoto sería narrado a través de Internet, a miles de kilómetros de distancia a todo el globo, por los propios afectados? Algo impensable y solo ligado a los medios de comunicación y al concepto de conexiones y enviados especiales, que con el periodismo ciudadano parece haberse quedado obsoleto.
Con los terremotos de Haití y de Chile ha quedado demostrado que la red es un gran soporte para dar a conocer información de primera mano. Los protagonistas en este caso no fueron los periodistas que emitían sus crónicas audiovisuales en televisión, sino las millones de personas anónimas que durante el suceso subían imágenes a Flickr, colgaban micromensajes en Twitter o comentaban lo que estaba ocurriendo por Facebook.
La misma Google, a la que otros golpean sin cesar por sus prácticas empresariales, ha lanzado una aplicación para localizar personas desaparecidas durante el terremoto. Con este software podemos ofrecer datos sobre alguna persona que hayamos visto tras el terremoto o solicitar información en caso de que la necesitemos. Las tecnologías al servicio de la sociedad de la información y los ciudadanos.
Incluso la U.S. Geological Survey de EE UU ha iniciado un proyecto llamado Twitter Earthquake Detection que pretende estudiar las reacciones de las personas ante terremotos a través de las redes sociales para definir patrones de comportamiento y analizar las situaciones de cara a mejorar la respuesta de los servicios públicos de ayuda tanto nacionales como internacionales.
Más allá de los servicios que la tecnología pueda brindar a las personas para consultar información sobre catástrofes naturales, lo que verdaderamente importa en estos casos es la reacción del público. La información ya no sale de las redacciones de los periódicos, sino de las comunidades de afectados instaladas en las redes sociales de Internet. ¿Es este el periodismo ciudadano -de sucesos- del que tanto se ha hablado durante los últimos años?
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